Segunda | Nàstic 1 - Xerez 1

Maldonado amarga la fiesta del Xerez de Yordi

El Pichichi marcó, pero el 'Tati' consiguió igualar para el Nàstic

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El Xerez empezó siendo un equipo noble que llegaba a Tarragona con la intención de revertir su delicada situación usando armas plenamente fubolísticas. Siendo fiel a ese estilo, se fue al descanso con el marcador a favor y dando una lección sobre cómo se debe gestionar la ansiedad cuando se es colista de la categoría.

Se plantó de maravilla en el campo, con cada uno de sus futbolistas sabiendo a la perfección su rol a desarrollar. Ello obligaba al Nàstic a jugar en horizontal y, cuando su gente se impacientaba, tiraba el típico balonazo largo que, por lo general, terminaba en la cabeza de algún central. Lo dicho, el Xerez, hasta el momento, de lo más noble. Y le llegó el premio. En la clásica jugada a pelota parada, Yordi (aquel que ya se sabía que era tan peligroso) no perdonó y sumó un gol más a su ya dilatada cuenta. A falta de 10 minutos para el descanso un gol rompió al Nàstic. No es que el conjunto de Ferrando jugara mal, sino que lo hacía atenazado, con el lógico miedo al abismo. Y así se bajó el telón del primer acto, con un Xerez noble y un Nàstic temeroso.

Pero la nobleza de los unos se tornó marrullería y el temor de los otros experimentó un giro hacia la épica. Mucho tuvieron que ver los cambios: se quedaron Calle y Antonio López en el vestuario y entraron Maldonado y Moisés. Y esa épica local llegó al mismo tiempo que las malas artes visitantes. Las usaron determinados jugadores jerecistas para detener el partido. Constantes piscinazos dan fe de ello, a pesar de que Luque se tuvo que marchar lesionado.

Pero el Nàstic no entró al trapo e intentó salvar la situación por la vía del fútbol. Los cambios fueron fundamentales, y se puede dar fe de ello: en el gol del empate participaron las dos incorporaciones del segundo tiempo. Centro templadito de Campano, Moisés la acomodó y Maldonado, cual gato silencioso, marcó a la izquierda de Porato.

A ese tanto le siguieron los mejores minutos del Nàstic: quedaba mucha tela por cortar y la gente lo sabía. El Xerez experimentaba entonces lo que debería haber sentido durante todo el partido: agobio y presión ambiental. La grada entendió que cada vez que un futbolista visitante iba al suelo era para arañar unos segundos al crono.

Tablas.

Pero el Xerez aguantó. No se acercó demasiado a la portería de Roberto, pero se defendió con gallardía. Lo intentó todo el Nàstic para decantar la balanza: por la derecha, por la izquierda, por el centro... Pero no hubo fortuna.

Al final todo quedó en tablas. Un empate que, por cierto, no sirve a ninguno de los dos. El Nàstic sigue donde estaba y el Xerez comparte la cola.

Ferrando

"Necesitamos trabajar más en ataque, pero el Xerez demostró que es un último clasificado de mentira. Con media ocasión nos marcó un gol. Nos costó bastante llegar hasta la portería rival, el Xerez se defendió muy bien".

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Esteban

"Hago una valoración positiva del empate. Nos marchamos contentos, a pesar de que lo tuvimos controlado y hasta lo pudimos ganar. En la segunda parte cambiaron su juego, y nos metimos más atrás".

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