El Guti del Getafe es admirador de Zidane
Su vaselina al Benfica ha puesto, por fin, en el escaparate europeo a Juan Albín, un uruguayo superclase que asoma todo el talento de su zurda de oro en su segundo año en Getafe.
Sus goles dan la vuelta al mundo porque sabe elegir el rival y el momento. Barça, Sevilla o Benfica han sido ilustres víctimas del instinto de Juan Albín, un uruguayo (Salto 17-07-1986) que acaricia el balón con su pierna izquierda. El que pasa por un entrenamiento de los de Laudrup no duda un instante: estamos ante el jugador con mayor calidad técnica de la plantilla. Esto es mucho decir esta temporada, pero días como el del jueves lo corroboran. Procede del Nacional de Montevideo, uno de los dos grandes de su país: "Se vive el fútbol con pasión. Tanta que el gran referente del club es Abdón Porte, que se quitó la vida por perder un partido". No hay que dramatizar tanto y menos ahora que las cosas le van de miedo: "Me siento titular por más que me cueste hacerme un hueco algunas veces. Vivo al lado del estadio, el vestuario me acogió de miedo y después de un año de adaptación bastante negativo, ahora sí estoy disfrutando".
Con veintiún añitos ya ha sido internacional con la absoluta de su país. No extraña si se tiene en cuenta que debutó a los quince en Primera División. Su zurda desborda talento, aunque algunos le tacharon de frío y poco ambicioso. Esos tiempos pasaron y se demostró que Albín sólo necesitaba tiempo para que su calidad saliera a relucir.
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El Principito uruguayo. Ahora se arropa con los argentinos: "Son con los que más cosas comparto y por eso salgo más con ellos" y tiene un sueño que no esconde: "Si juego mucho y lo hago bien, algún día volveré a la selección de Uruguay. En dos años hay un Mundial. Queda mucho tiempo". Esté o no esté en la cita de Suráfrica, Juan Albín no pierde de vista a sus compatriotas. Reconoce que Forlán vendría muy bien "al Getafe y al noventa por ciento de los equipos", aunque tiene poca relación con los uruguayos de nuestra Liga porque "pertenecen a otra generación".
Su gusto por el buen fútbol se ve en el césped y se intuye fuera. Su ídolo es Zidane, aunque casi le da vergüenza decirlo para evitar comparaciones que considera absurdas. Sobre todo si se tiene en cuenta que al francés le embelesaba otro charrúa, el Principito Enzo Francescoli: "Le vi de pequeño. Esos dos son palabras mayores". Cuando empezó le comparaban con el chino Recoba, pero Albín es otra cosa. Es un media punta genuino con talento y clase para repartir. Un zurdo en estado puro en el que siempre confió Ángel Torres. El presidente nunca dudó del talento del uruguayo al que a veces define como "nuestro Guti", el Guti del Eurogeta...




