Primera | Murcia

Clemente blinda al plantel y frena las críticas a los suyos

El vizcaíno paró la sesión debido al 'murmullo' ante la falta de gol

<b>JAVI EN ESTADO PURO. </b>El técnico vizcaíno paró el entrenamiento para dirigirse al público por las críticas que estaban vertiendo sobre la plantilla.
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Si lo hacemos mal no pasa nada, si lo hacemos bien, mejor, pero respetar a estos chavales que están trabajando. Si venís a fastidiar voy a tener que cerrar los entrenamientos". Con esas palabras se dirigió ayer Javier Clemente a la gran cantidad de aficionados (una vez más llenaron las instalaciones de Cobatillas) que presenciaban el entrenamiento matutino.

La secuencia comenzó cuando los futbolistas del Murcia realizaban un ejercicio de lanzamientos a puerta. Tras varios fallos consecutivos de los atacantes se empezó a oír un murmullo en las gradas de Cobatillas en cada error de los delanteros. Entonces fue cuando el técnico vizcaíno, con su tono socarrón que le caracteriza, se dirigió al respetable para pedirle calma. El 'chorreo' (al que los aficionados atendieron con caras de incredulidad -algunos- y con risas -otros-) surtió efecto. A los pocos minutos cada gol, cada intentona por hacer las cosas bien se convertía inmediatamente en aplausos de los aficionados grana.

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Una medida, la tomada por Javi Clemente ayer, que sirve para aislar al equipo de toda distracción en forma de críticas de cara al vital (y ya van unos cuantos con este calificativo) encuentro del sábado (20:00 horas) ante el Recreativo de Huelva.

Tensión y piques. Al margen de la 'clementada', la sesión de ayer estuvo marcada por la tensión de la misma y que se vio reflejada a modo de entradas duras y enganchones. Baiano fue el principal protagonista en alguno de los lances del entrenamiento. El delantero brasileño acabó con el peto (de teórico titular) roto tras un forcejeo con Cuadrado. Además, Regueiro y Movilla tuvieron también sus más y sus menos en un balón dividido. Otro de los que se le vio con exceso de ímpetu fue Íñigo, que tiró alguna patada a destiempo.

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