Ramírez Domínguez sacó de sus casillas al vestuario
Forlán: "Deberían castigarles y descenderles a Segunda"

Nunca antes las voces del vestuario rojiblanco habían sonado tanto al unísono. Tras el pitido final de Ramírez Domínguez muchos se mordieron la lengua sobre el césped y pese a que alguno se dirigió directamente al árbitro la explosión llegó después. Ninguno puso un pero al esfuerzo notable del Zaragoza, pero había un regusto en el vestuario, que pasados los minutos, se convirtió en crispación contra Ramírez Domínguez. El Atlético eligió tirar con bala y los tres pesos pesados descargaron su malestar contra la actuación del colegiado andaluz.
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Fue una declaración institucional un "estamos hartos" protagonizado por los tres buques insignia del Atlético. Las iras se centraron en el criterio dispar y en que el colegiado siempre solventó las dudas en contra del Atlético. El penalti señalado fue la gota que colmó el vaso. Había un malestar terrible porque Domínguez hizo un gesto a Sergio García para que se levantara, pero en un segundo cambió la decisión. "No entiendo cómo había un criterio diferente en cada área, todos han visto el penalti que me hizo Paredes", repetía amargamente Agüero. Maxi, el capitán, iba más allá al señalar que "parece que esto sucede siempre con nosotros y estamos hartos, no entiendo los motivos, pero siempre nos hacen lo mismo".
El más osado fue Forlán. El uruguayo, comedido siempre, explotó. "Deberían penar también por sus errores. Un árbitro en España debería ser también sancionado con un partido sin dirigir o incluso con el descenso de categoría como pasa en Argentina. El penalti a Agüero fue monumental y después a él no paran de pitarle faltas. Le tienen señalado". Forlán ardía por la actitud de Ramírez Domínguez en el penalti señalado sobre Sergio García: "Con la mano derecha le dice que se levante y cambia de opinión. De todas formas es lo mismo. Si no es un penalti es una expulsión injusta... Jugamos por cosas importantes y parece que no se dan cuenta. Deberían estar unas semanas sin arbitrar para darse cuenta de que no deben andar tan tranquilos cuando se equivocan".



