Un ejemplo para la cantera

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Conozco a Raúl desde hace catorce años. Él aspiraba a jugar un día en el Madrid y yo hacía mis primeros pinitos como periodista. Le entrevistaba cuando él jugaba en el Madrid C y ya hablaba con la seguridad y el carácter que lo hace ahora. La vida le llevó a ser el buque insignia del Madrid y a mí a trabajar en AS. En todo este tiempo hemos compartido momentos deportivos buenos y malos. Él como protagonista y yo contando algunos de sus logros. Y Raúl siempre ha estado en su sitio pese a su fama, a su dinero y a su importancia. Nunca le he visto que cambiara su forma de ser o su manera de actuar. Quizá esa sea su grandeza. Siempre ha sido un inconformista para bien, un ganador nato, una persona con las ideas muy claras. Puede gustar más o menos, pero nadie puede echarle en cara que ha vagueado en algún momento de su carrera. Y quizá ha tenido motivos para hacerlo...
A nivel de club, salvo la Copa del Rey, lo ha ganado todo. Es de los que podía pensar: "Yo ya he demostrado lo que tenía que demostrar y ahora, a vivir". Pues no. Ha sido el primero que se ha exigido. El primero en dar ejemplo y en pensar que cada día es un reto nuevo. Y en eso está. A principios de temporada se puso de objetivo 20 goles, ya lleva 18. Quería llegar a 200 tantos en Liga, ya los tiene. La Décima tendrá que esperar y aún desea subirse al carro de la Eurocopa por él, por sus hijos y por el madridismo. Lo está poniendo difícil, pero ya no es una decisión que esté en sus manos. Es, desde luego, un jugador modelo, digno de estudio para aquellos canteranos que quieran llegar a algo, como él.



