"Ojalá juegue Tamudo para hacerle el pasillo"
Se trataba de meterle pausa al partido, al tren de una Liga que no para, con sinsabores europeos incluidos. AS ha juntado a Toñín y Antonio, toreros de Madrid y Espanyol, en Roquetas del Garraf (Barcelona).
Mira Tomás (a Roncero), les hemos pillado como a los americanos en Pearl Harbour... ¡Durmiendo!". Así definió Toñín, el Torero de Entrevías y líder de la Cofradía del Clavo Ardiendo, su paseo por la calles desiertas de Roquetas del Garraf, localidad barcelonesa que pertenece al término municipal de Sant Pere de Ribes y que linda con Vilanova y Sitges.
Toñín había viajado hasta allí esa mañana de invierno para conocer al otro torero del fútbol español, el que es seguidor blanquiazul, Antonio Caballero Ochoa. "¡Monstruo! Pero qué bien te queda el corbatín", le dice Toñín a Antonio, tocayos y futboleros. El perico no tiene capote y viste de blanco y azul. El de Entrevías opta por la clásica camiseta merengue, montera de profesional y pequeño capote con el escudo del Real Madrid bordado.
Antonio se lleva la pieza a su terreno. Ni siquiera la derrota ante el Roma le quita la sonrisa a Toñín. Y en esas que ambos llegan a La Cantonada del 21, el bar que Antonio regenta en Las Roquetas y que es un museo del Espanyol en honor a Tamudo y a los cuatro años de fiebre que lleva el 'torero' local. "Me hice socio hace cuatro años y desde entonces vivo un idilio con el Espanyol, igual que el que aún mantengo con Enrique Ponce y César Rincón. Todos ellos llevan el arte en el corazón".
"Y también Tamudo", se arranca Toñín, consciente de lo importante que fue aquel gol del 2-2 en la penúltima jornada de la pasada temporada, y que sirvió la Liga en bandeja al Real Madrid. "Tamudo, santificado sea su nombre. Ojalá pueda jugar en el Bernabéu para que el equipo, en nombre de la afición blanca, le haga el pasillo de honor que se merece", dice el madrileño y madridista. "Pagaría por poder darle un abrazo como hermano. Siempre seré fiel a él, tanto en el Espanyol como cuando defienda a la Selección".
Antonio lleva tiempo rendido a Tamudo, no sólo por la foto que tiene en una de las paredes del 21, sino por cómo les hace vibrar en la Curva Jove de Montjuïc. "Siempre vamos a ver los partidos allí. A veces hay alguien que me ha querido dar un susto, y que no le gusta que vaya así vestido. Pero la gente me respeta". Esta noche estará con su gente en la grada del Bernabéu, mezclados con el "pueblo merengue" en la zona en la que Toñín se siente como en casa. "Hay que desdramatizar el fútbol", opina el de Entrevías. "Iré con mi hijo Iván (15 años), mi sobrino Juanjo (16), Carlitos (14), el hijo de un amigo... Espero que sea un día bonito".
Una paella.
La primera visita será en El Palacín, el bar de Toñín en el barrio de Entrevías. Y a comer. "Seguro que tendré mucho lío, pero no quiero que mis invitados se sientan desatendidos. No quiero que coman sólo de picoteo, así que les prepararé una paella mixta, de carne y marisco, que se van a chupar los dedos", dice Toñín. Desde Cataluña, con el coche a punto de arrancar, Antonio recoge el guante. "Nos lo pasaremos en grande", y lanza el primer dardito futbolístico sin veneno.
"Que sepas, Toñín, que espero que el Espanyol pueda aprovechar vuestro batacazo en la Champions League para sacar por lo menos algún puntito del Bernabéu", comenta Antonio, desafiante.
De Toñín, aquejado todavía por los dos goles de los romanos en la amarga noche europea del pasado miércoles, no se espera otra reacción que la que, efectivamente, tiene un segundo después. "Que esto no está acabado aún. Nos hemos ido de la Copa y también de Europa pero todavía nos queda la Liga. Sería muy bonito ganarla por segunda vez consecutiva. Y me apuesto lo que quieras a que no vamos a tener que recurrir ni siquiera a la Cofradía del Clavo Ardiendo".
Toñín salta a la yugular del Barça en plena lucha por pillar la buena onda. "En Liga ya ha pasado lo peor", avisa, rearmado en su moral por el triunfo liguero en el Nuevo Colombino de Huelva y la derrota culé a orillas del Manzanares. "Vamos a cambiar la Liga del 'me cago en diez' (en alusión al lema inspirado desde el Camp Nou para lograr la remontada) en 'la Liga que será para el Madrid otra vez". Guasa no le falta.
Del 21 salen discutiendo sobre la calidad de Robinho y la inspiración de Kameni en los grandes partidos. Toñín tiene, netamente, más pose de torero que Antonio. Será una cuestión de echarle horas. "Estuve en Roma vestido de luces. Nos falta convencer a Benedicto para que se haga madridista". Toñín recupera la moral en la parada obligada en el bar Andrés, feudo blanco. "Mira que me atrevo con todo", señala Antonio antes de que Andrés le sirva unas gambitas frescas que quitan el hipo.
Noticias relacionadas
Las grandes fotos de la soleada matinal tienen como centro de rodaje la playa del Ayuntamiento. "En Roquetas somos tan guerreros que queremos ser libres e independientes de Sant Pere". Los dos protagonista de la película se arrancan con un balón multicolor. "¡Es azulgrana!", sospecha Toñín. Pero le va más el fútbol que cualquier otra cosa. "Es entrañable que dos seguidores que nos enfrentaremos en el campo en unas horas podamos estar tan ricamente aquí compartiendo un día maravilloso", coinciden. Toñín le gana el peloteo a Antonio, más romo en ataque...
AS acaba de ser testigo de un reportaje insólito, tan freaky como ejemplo de normalidad en este mundo del fútbol que cada día entiende menos de paz y más de tensiones. Los Antonios disfrutarán hoy de un Real Madrid-Espanyol decisivo. Tanto para los locales, que luchan por ser campeones, como para los visitantes, que opositan a la Champions.



