Primera | Real Madrid-Espanyol

"Aquí han salido pericos de debajo de las piedras"

La Peña Espanyolista de Madrid tiene más de 90 socios

Alberto Martínez
Redactor de Fútbol y Más Deporte
Licenciado desde 2006 pero escribiendo crónicas desde 2003. En AS desde 2005, donde informa del Espanyol y de polideportivo, especialmente de deportes acuáticos. Ha estado en tres Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Natación y tres Europeos. Autor del libro ‘Jesús Rollán eterno’.
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Hay un rincón en la capital ajeno al ruido que provocan los éxitos o fracasos del Real Madrid, a los decibelios que emiten los triunfos o derrotas del Atlético, o a la brisa que desprende la aventura del equipo de moda en la ciudad, el Getafe. El Bar La Ermita, situado en la calle Suecia, sólo entiende de fútbol cuando juega el Espanyol, que arrastra afición y simpatías incluso a 600 kilómetros de Barcelona. "En cinco años han salido pericos de debajo de las piedras. Hay aficionados que lo son de manera espontánea y que tienen historias curiosas", comenta Daniel Luque, miembro de la junta directiva de la Peña Espanyolista de Madrid.

La historia de la peña comienza en 2003 y su protagonista es Francisco Quico Prat. Este seguidor, cansado de ver solo los partidos del Espanyol en Madrid, llamó al club blanquiazul para que le facilitara los teléfonos de los socios que, por motivos de trabajo, habían cogido el puente aéreo. Los contactos de Prat dieron sus frutos y la siguiente temporada ya no veía solo los partidos, sino con 13 o 14 aficionados más. "Ahora ya somos más de 90 socios. Creamos la peña, aunque no tenemos local... Nos falta dinero", afirmó Luque.

La mayoría de aficionados han nacido en Cataluña y tuvieron que cambiar de residencia por motivos de trabajo. Pero hay dos casos peculiares. Como todo niño amante del fútbol, Alberto Vaquero coleccionaba los cromos de los jugadores de la Liga. Pero el de Tommy N'Kono se le rompió y le cogió un cariño especial, tanto que fue un hincha más desde el sofá de su casa en la final de la Copa de la UEFA de 1988 contra el Bayer Leverkusen. Desde ese día el Espanyol ganó un adepto, que ahora es peñista, y también obtuvo la confianza de Jorge García, que también pertenece a la peña sin que le una un vínculo familiar al club perico.

La Copa y Glasgow.

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En los cinco años de actividad de la peña, el Espanyol ha vivido dos momentos álgidos y siempre ha contado con el aliento de sus aficionados en Madrid. "El mejor recuerdo fue la Copa del Rey ganada al Zaragoza en el Bernabéu. Fuimos todos y disfrutamos como nunca", dijo Luque. No se puede decir lo mismo de Glasgow: "Viajamos más de 30 peñistas. La experiencia fue buena".

La Peña Espanyolista de Madrid nada a contracorriente. Como lo hacen el resto de peñas en Barcelona. Es el sino del Espanyol.

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