El Espanyol amenaza a un Madrid en horas bajas
Drenthe o Higuaín, por Baptista. Jonathan, ariete en los visitantes

Desde que el pasado 9 de junio Raúl Tamudo marcó al Barcelona un gol decisivo en el minuto 89 (2-2), los periquitos con alas (melopsitacus undulatus) ya no se bautizan como Picapoco, Kikito o Paquito. Se llaman, en su inmensa mayoría, Tamudo. Ese es el nombre del pequeño pájaro de plumas azules y blancas que observa atónito el planeta a escasos metros de este escribiente y justo a la espalda de Tomás Roncero, que lo terminará llevando sobre el hombro como John Silver El Largo.
El asunto no es anecdótico. Cuando alguien consigue que las mascotas del mundo hereden su nombre se puede afirmar que ha alcanzado el escalón más alto de la fama: la inmortalidad interanimal. Tamudo lo ha logrado y así ha sumado su nombre al de personalidades como Rita, Groucho, Elvis o Pavarotti, habituales en cualquier parque o jaula que se precie.
Valga la digresión para resaltar el valor totémico de Tamudo entre el madridismo y, naturalmente, entre su propia afición. Recuerdo que después de ese famoso gol hubo quien señaló que, en justa correspondencia, el Madrid debería fichar al delantero españolista. Nadie lo tomó en serio, qué ocurrencia, pero lo cierto es que no habría venido nada mal. Hoy jugaría.
Raúl Tamudo se presenta esta noche en el Bernabéu y, aunque será suplente, cabría esperar un recibimiento como el que se reserva a los héroes de guerra. Hasta merecería viajar en autobús descapotable.
Lástima que el partido se acompañe de pocas fiestas. El Madrid viene de ser eliminado en octavos de final de la Champions y su racha en 2008 es aterradora: siete derrotas en catorce partidos. Schuster se ha echado al monte y los optimistas confían más en lo aliviado del calendario que en la fortaleza del equipo.
Es difícil saber si el Madrid saldrá tocado o estimulado por la eliminación europea. En teoría, es un partido muy propicio para gritar "¡me lo merezco!" y dedicar los goles a los que dudan. Los futbolistas mejoran en estado de revancha, pero entre la venganza y la ansiedad se traza una fina línea.
Además, a los problemas espirituales se añaden problemas materiales. Una vez más, el equipo jugará sin Van Nistelrooy y Sergio Ramos, cuya influencia es fundamental. También se perderán el encuentro Robben y Salgado. Y Cannavaro arrastra molestias en el tobillo derecho que le podrían dejar en el banquillo. Baptista, en cambio, caerá de maduro. Drenthe o Higuaín serán su recambio.
Clave.
La buena noticia es el regreso a la convocatoria de Sneijder, un futbolista más importante de lo que parece. Admito que es irregular, pero aquella velocidad que tanto elogiamos del Madrid se generaba, no pocas veces, en sus piernas. De un tiempo a esta parte, el buen juego depende más de una conjunción astral que de una conjunción deportiva.
El Espanyol aparece más animado que el rival. Primero por el regreso de Tamudo, que se quebró un ala (el cúbito izquierdo) el 23 de enero. Después, por la victoria contra el Valencia (2-0), que rompió una racha de tres derrotas consecutivas, las que alejaron al equipo de la Champions.
Con respecto al último partido, Valverde pierde al lesionado De la Peña (un diamante), que será reemplazado por el canterano Ángel. Tampoco están disponibles ni Rufete ni Lacruz.
Aunque el Espanyol no gana en el Bernabéu desde la temporada 96-97 (0-2, Lardín y Lardín), se trata de un equipo con buena reputación. La pasada temporada, en plena remontada del Madrid, los de Valverde se fueron al descanso con un marcador insospechado: 1-3. Hasta que se desató el habitual huracán madridista: Raúl acortó distancias en el 48', Reyes empató en el 57' e Higuaín culminó en el 90'. Con sustos semejantes nadie diría que el Espanyol se ha llevado cuatro goles en cada una de sus tres últimas visitas.
Verdugo.
Tampoco conviene olvidar que el Madrid se enfrenta hoy al que fue su primer verdugo en la Liga (2-1). Del mismo modo, interesa tener en cuenta la presencia de dos ex madridistas con talento en el once del Espanyol: Luis García y Valdo. Y ya sabemos cómo se las gastan los ex.
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El partido es muy especial para el Madrid, porque es el primero del resto de su vida: doce partidos para el final. Para el Espanyol no es menos, porque se jugará la Champions en ese tramo.
Hace un año Tamudo condenó al Barça. Si la vida es circular, el Madrid debería estar preocupado con este periquito.



