Agüero da vida al Atlético y dinamita las ilusiones blaugranas

Primera | Atlético 4 - Barcelona 2

Agüero da vida al Atlético y dinamita las ilusiones blaugranas

Agüero da vida al Atlético y dinamita las ilusiones blaugranas

Europa Press

El Atlético ha resucitado cuando todo el mundo le daba por muerto en esta Liga y se ha dado cumplida venganza por la goleada de la pasada temporada. Hubo de todo: goles, emoción, tensión, nervios y hasta bostezos en los primeros veinte minutos.

Venía el Barcelona al velatorio del Atlético con la certeza de que sería fácil llevarse los puntos, aunque no tanto la goleada. El Atlético ya había aprendido al menos la lección y había más que tres puntos en juego, la continuidad de Aguirre, ocupar puestos en Liga de Campeones, reaccionar tras una semana negra... y además no estaba la parroquia rojiblanca para tonterías.

En los prolegómenos una treintena de aficionados rojiblancos protestaron contra Enrique Cerezo y Miguel Angel Gil Marín, presidente y consejero delegado del Atlético de Madrid, respectivamente, en la puerta cero del estadio Vicente Calderón por la famosa fotografía del As, del presidente con la camiseta blanca y la venta del estadio.

El encuentro empezó con un monólogo del Barcelona, que fue dueño absoluto del duelo y trabajando en todas sus líneas de manera casi perfecta ante la dejaded local. El Barcelona controlaba el balón y el juego y el Atléti parecía cederles toda la responsabilidad ofensiva.

Eto'o llevó el primer aviso serio cuando marcó un gol que fue anulado por fuera de juego y justo después cuando no se habían recuperado del susto en el Calderón veían como Varela respondía tímidamente con el primer disparo rojiblanco.

El dominio del Barça tras treinta minutos se vio recompensado en centro de Xavi al área grande que sacó a relucir a un crack en horas bajas, Ronaldinho, el que fuera el mejor jugador del mundo hizo una chilena espectacular que batió a Abbiati. Las protestas eran fútiles. El gol era legal y era un golazo de 'crack'. El Calderón resucita a cualquier muerto, aunque sea momentáneamente.

Cuando todo el mundo les daba por muertos, el Atlético demostró que no es el de la temporada pasada, que salió derrotado del vestuario e intentó sacar fuerzas de flaqueza para volver a tomar el pulso al partido. No podían perder, era acuciante sumar puntos. Intentó meterse en el partido como pudo.

En un despiste de la defensa blaugrana, el 'Kun' Agüero recibió solo en la frontal del área, regateó a Milito y su disparo lo desvió Puyol y se introdujo en las mallas. Valdés no pudo hacer nada. El gol culé pareció hacer reaccionar al Atlético que tras el empate se metió de lleno en encuentro y empezó a presionar las líneas azulgranas.

El Barcelona que había dominado buena parte de la primera mitad, que había encerrado a los rojiblancos vieron como su gol había sido como un acicate para los adomercidos colchoneros. Pero la tragedia blaugrana no hacía más que empezar porque un pase de Raúl García a Agüero, que vio el desmarque de su compratiota Maxi, al que dejó el balón para que el centrocampista rojiblanco la empalmara y consiguiera remontar el partido. Esta vez Valdés pudo hacer más.

El que no se lo creía era Rijkaard que vio como Gabi Milito había sido incapaz de contener a Agüero y encima por ahí llegaron los dos tantos locales. El descanso, ver para creer, le venía de perlas al Barcelona que se iba tocado moralmente.

Este muerto está muy vivo

El lavado de cara atlético fue total en el descanso, parecía otro equipo. El cadáver despertaba definitivamente para llevarse el partido. No se dejaba dominar, buscaba el gol, ahogaba al Barcelona y veían como el entrenador holandés solamente se decidía a sacar a Messi por Henry, más estático y menos desbordante que Eto'o o el propio argentino.

El argentino Agüero, un referente durante todo el partido, tuvo una ocasión excepcional al hacer una pared con Forlán, su mejor socio, pero se adelantó y desperdicio una ocasión buena. Pero vendrían más. Los visitantes regalaron espacio, perdieron fuelle, fueron desbordados en velocidad por los hombres de Aguirre.

El Barcelona parecía tirar el partido definitivamente cuando Puyol derribó a el 'Kun' en el área empujandole tontamente. El delantero era el protagonista indiscutible de la resurreción atlética. Forlán no perdonó y marcó su cuarto gol consecutivo.

El conjunto culé se fraccionó y se transfiguró en el rojiblanco. Parecía el mundo al revés. El Barça sufría, cada cual hacía su guerra en el campo, no se hablaban y parecían haber bajado los brazos. Pero era la noche del 'Kun' Agüero y no podía terminar sin un auténtico golazo del nuevo crack atlético. Robó un balón a Puyol a quince metros del área, se fue de Milito quebrándole con un regate y aprovechó que Forlán se llevó a otro defensa para disparar un latigazo desde la frontal ante el que Valdés se vio impotente.

Parecía increíble pero así es el Atlético. Capaz de marcar un gol como de encajarlo porque Eto'o recortó distancias marcando un gol rápido en uno de los excasos ataques culés. Su disparo no pudo ser detenido por Varela, Abbiati ni Pablo, al que le pasó entre las piernas. Hay que estar siempre atento y centrado con el camerunés de por medio.

Abbiati entró en escena salvando un gol 'in extremis' del camerunés, el mejor de los suyos. Las escasas ocasiones fueron suyas ante el desvanecimiento de Ronaldinho en la segunda mitad y la escasa aportación de Messi. El final fue la historia de un Barça que todos creiamos olvidado con un pobre juego y lo mejor que han vuelto aquellos maravillos Atlético - Barcelona de los que nunca sabes que va a pasar ni cuantos goles se verán.