Camino a la Eurocopa | Mesa redonda en Zaragoza

"Ningún país puede tener dos seleccionadores"

Luis Aragonés compartió ayer en Zaragoza mesa con los directores de AS, Alfredo Rela Marca, Eduardo Inda; Sport, Joan VehilsSport; y el subdirector de Mundo Deportivo, Paco Aguilar. Habló de la Eurocopa, de su futuro, de Raúl y de una "imposible" paz mediática.

Luis Aragonés
Mario Ornat
Actualizado a

Luis Aragonés aceptó la propuesta de una "paz mediática" que ayer le puso sobre la mesa Paco Aguilar, subdirector de Mundo Deportivo, y que hicieron suya los directores de los principales diarios deportivos españoles: Alfredo Relaño, de AS, Eduardo Inda, director de Marca, y Joan Vehils, de Sport. Cuando Relaño le indicó que la Selección vende poco, salvo en las fases finales, pero que venden más "las buenas noticias, no las broncas y las discusiones", Luis sacó a pasear su ironía: "El amarillismo lo he visto siempre. Pero si la sonrisa vende más, yo voy a estar riéndome todos los días". Después se quejó de cómo había gestionado la Federación Española su relevo -no negó que el elegido fuera Vicente del Bosque, por cierto- y advirtió de que esa bicefalia semioculta provocará tensiones: "Ningún país puede tener dos seleccionadores, ni siquiera escondidos. Por eso le dije al director deportivo (Fernando Hierro) que deberían habérmelo dicho o que era mejor que me hubieran echado. Porque se le va a consultar la lista...".

Esa queja, que Luis ya le presentó en su momento a la Federación, la repitió ayer en una mesa redonda que el seleccionador celebró en Zaragoza con la Asociación Española de la Prensa Deportiva. Durante la hora y media que duró el franco y cordial intercambio de pareceres, Luis se mantuvo en una versión muy fiel a sí mismo. Un personaje con la cintura suficiente para encerrarse con más de 50 periodistas, que lo invitaron a su 45º Congreso; vigoroso y contradictorio frente a las acusaciones sobre su carácter ("yo no entro al trapo y nunca he montado un pollo, porque no necesito vender nada y vosotros sí"); largo de alcance en sus frases, que le salen con la forma y la medida de los titulares ("por más que me deis, no voy a irme hasta que yo quiera"); pero blando de argumentos a veces, como cuando quiso justificar el patinazo de la convocatoria de Arbeloa: "Se lesionó entre semana y quería jugar pese a todo, y si yo lo hubiera llevado ni os habríais enterado".

En el fondo, se diría que Luis acepta que el juego periodístico incluya el fuego cruzado, el debate y la especulación, aunque esta última sea lo que más lo incomoda. A partir de ahí, el seleccionador no da ni un paso atrás ni hace más cesiones. Ayer en Zaragoza contemporizaron más los periodistas que el técnico. Alfredo Relaño, director de AS, fue el primero en admitir que el conflicto con Raúl había tomado un vuelo excesivo: "Quizás desde Madrid hemos levantado una cortina absurda. Yo no contaría a Raúl entre los once primeros de la Selección, pero sí entre los 22. Dicho eso -razonó Relaño- me parece perfectamente normal que no vaya: es un ejemplo moral, pero no el jugador que era hace años". Eduardo Inda, de Marca, insistió en esa línea al subrayar su preocupación por "la falta de tranquilidad" que rodea al equipo nacional: "Cada vez que hay lista se monta un pollo". Inda halagó a Ángel María Villar -lo que le costó un severo abucheo-, y al mismo tiempo pidió "que haya menos filtraciones desde la RFEF", y que su presidente "esté menos en Zúrich y más en Madrid". "Tenemos un equipo fantástico, el mejor de los últimos 20 años, y todos los jugadores están a muerte con Luis, pero sin paz social la Selección no puede llegar a nada".

Escepticismo.

Recogiendo esa línea Paco Aguilar (que representó a Mundo Deportivo en ausencia de su director, Santi Nolla), puso sobre la mesa una propuesta de inspiración clásica: "Igual que los griegos establecían un armisticio durante los Juegos Olímpicos, yo pediría una paz mediática para la Eurocopa. Personalmente me dio vergüenza el ambiente en Málaga -los gritos contra Luis y a favor de Raúl-. Echo de menos el ambiente de España con Miguel Muñoz. Entre todos hemos desprestigiado a la Selección y sometido a Luis a una presión inhumana".

"Agradezco las intenciones pero creo que la paz no será posible", respondió Luis Aragonés. Relaño le dio la réplica: "Antes del Mundial sí la tuvimos...". Pero Luis ya no se bajó de ahí: "Se especula con cualquier cosa. Entiendo los debates, pero no las especulaciones. Hay empresas y las empresas quieren ganar siempre 50. Y cuando no ganan 50, echan a 20". Una vez más, Luis había disparado con bala y en dirección transversal, de un lado a otro de la mesa.

Por eso Relaño, que se adhirió de inmediato a la propuesta de Aguilar, introdujo un matiz que reforzó el debate: "También le demandaría lo mismo a Luis Aragonés, porque muchas veces él tira la primera piedra: como cuando nos retiró la palabra a los medios y aún no ha explicado por qué". Intervino Luis: "Si no fui a la rueda de prensa fue porque la cosa no estaba para ir. Iba a ser peor. Dices que no lo expliqué, pero sí lo hice: dije que era lo mejor para mí en ese momento". Y entró al trapo, precisamente, al incurrir en uno de sus excesos dialécticos: "Luego fui a todos los medios menos a uno, porque además de puta no voy a poner la cama".

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Todos trataron de pasar lo más rápido posible por el asunto de Raúl, presente por acción u omisión. Luis insistió: "Si está bien, Raúl vendrá". Cuando Joan Vehils, director de Sport, azuzó al seleccionador para que contara "lo que de verdad pasó con Raúl", el técnico se enrocó: "Ni el jugador ni yo lo vamos a contar. Hay códigos y cosas que no se pueden contar". Al menos ese asunto abrió la puerta del fútbol en el debate. "¿Dos puntas o uno?", preguntó Aguilar. "El sistema da variantes", contestó Luis. Y del fútbol se pasó a los nombres concretos. Por ejemplo, Albelda: "Si no juega no puede ir. Albelda era el equilibrio y ahora buscamos un hombre que pueda hacer ese trabajo. Senna, por ejemplo: piensa más rápido pero en ese puesto el jugador tiene que ser tácticamente muy bueno y él no lo tiene tan cogido como Albelda", explicó Luis. Relaño le nombró a Cesc: "No tiene tanta presencia en la Selección como en el Arsenal". Y Luis Aragonés dio sus razones: "En el Arsenal le dan más el balón a él y Flamini está por detrás. Aquí Xavi lo tiene más por una cosa de veteranía. Con uno detrás los dos pueden ir hacia arriba, pero no veo que el rendimiento de Cesc varíe mucho en el Arsenal y aquí".

Vehils le pidió a Víctor Valdés, "el portero con los mejores números de España", dijo el director de Sport. A lo que Luis le refutó que "los números los hace un equipo, no un solo jugador". Y así entre Sergio García, el héroe local, Diego Capel o la imposible renovación de Luis tras la Eurocopa, pasó la mañana. Luis se había ido creciendo, como suele ser costumbre. Si algo positivo le ven todos a España es un grupo con buenos jugadores (salvo las dudas en la defensa) y un estilo definido: "Hay que agradecerle a Luis que haya juntado a los pequeños", ponderó Relaño. Luis admitió: "Nos ha ido bien adueñarnos de la pelota en el medio, porque no tenemos la condición física de base de otros equipos". Y advirtió con un razonamiento ya clásico en su ideario: "No podemos vender humo. Nunca hemos ganado nada y no somos favoritos, pero sí que iremos con el convencimiento de ganar". Relaño le recordó: "Sí ganamos, la Eurocopa del 64, pero parece que a todos se nos olvida". Luis, decidido a hablar siempre el último, repuso: "¡En esa Eurocopa yo fui suplente dos partidos!".

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