Primera | Espanyol

Valverde habló con el equipo: "Tenemos que reaccionar ya"

Mala costumbre la que está cogiendo el equipo de reunirse con su técnico cada lunes, después del partido del fin de semana. Parecen abonados al consejo, a la arenga y al cariño de un entrenador que como todos los pericos anda preocupado por la nefasta racha por la que pasan.

Moisés Llorens
Importado de Hercules
Actualizado a

Qué bonito debe ser entrenador cuando las cosas salen bien: los resultados acompañan, los futbolistas están felices, los aficionados ilusionados y los dirigentes se atreven a hablar de jugar en Europa sin ningún tipo de tapujo. Esa era la estampa que se vivió en el españolismo hasta antes de las Navidades; desde entonces, las cosas han cambiado, los rostros son diferentes, la alegría se ha convertido en incertidumbre y las palabras se las lleva el viento.

Seis derrotas de los últimos siete partidos alarman a cualquiera. Vivir de rentas está bien, pero el colchón se convirtió en somier y éste cada vez está más cerca de convertirse en un futón japonés. Como viene siendo costumbre en las últimas semanas, Ernesto Valverde organizó ayer una charla con sus futbolistas. Hablan las crónicas de que el equipo no jugó a nada en Riazor y que la derrota fue justa. Que pierdas entra en lo razonable, pero que se haga dando una mala imagen no entra en los planes de ningún entrenador.

Así que el extremeño reunió al equipo en el campo de entrenamiento. Primero habló en conjunto cinco minutos, después un cuarto de hora con los titulares y finalizó su rueda de charlas a nivel individual, con Luis García y Moisés Hurtado como protagonistas. Lo que les dijo al delantero y al medio quedó ahí, bajo un cielo plomizo y un mar de dudas que nadie sabe cómo achicar.

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"Tenemos que reaccionar ya", se arrancó Valverde, que lanzó un discurso optimista. Trató de arengar a los mismos futbolistas que hace pocas semanas vivían en la tercera plaza, pero que ahora ven cómo los que estaban de letargo (Sevilla) han reaccionado y a base de codazos, profundidad de plantilla y calidad les han birlado el puesto en pocas semanas. "Somos los mismos que logramos estar en lo más alto; debemos seguir peleando por conseguir el objetivo que seguimos teniendo tan cerca", prosiguió el técnico.

Nadie del equipo abrió la boca. Todos pensaban que lo mejor era dejar charlar a su entrenador, que nunca recriminó nada. Como Valverde, el equipo está preocupado. No se entiende. Se habla de un bajón físico importante y de la poca dimensión de una plantilla que vive de 14 ó 15 futbolistas.

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