El Sevilla destrozó con su juego al Zaragoza
Luis Fabiano deslumbró y sumó dos goles más a su cuenta

Sonó y olió a día grande en La Maestranza. A esas tardes en las que Curro Romero escogía lo mejor de su catálogo para bordar el toreo. El Sevilla le puso a su faena decisión, elegancia, eficacia, belleza, temple, luces, grandeza, pellizco... Todo eso mezclado, en una primera parte ma-ra-vi-llo-sa, le sirvió para firmar una brillante victoria.
Ante tanto poder, el Zaragoza se quedó petrificado. Fue un juguete maltratado. Navas y Capel arrasaron por las bandas, Alves era un huracán, Luis Fabiano un gato y Kanouté, el referente de oro. Juanfran y Diogo, que acabó expulsado, sufrían con los extremos y Ayala y Pavón temblaban con cada ataque sevillista. La superioridad fue exagerada y la cascada de goles sólo se secó cuando el Sevilla decidió parar.
La conexión Alves-Luis Fabiano provocó los dos primeros tantos. El delantero, con el miedo aún en el cuerpo por el atraco que sufrió su familia, deslumbró por su eficacia. Sumó dos tantos más a su cuenta y se fue a descansar. Por izquierda, por derecha, por el centro, el Sevilla era un huracán imparable. El Zaragoza deambulaba por el campo sin ideas, en manos del rival, viviendo una pesadilla. La impotencia se apoderó de los de Irureta, superados en todas las zonas del terreno. El Sevilla arrasó con todas las dudas y puso rumbo directo a los puestos de Champions. La máquina de ganar se reencontró. El Sevilla ha vuelto.
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El detalle: Sergio se fue lesionado
Sergio protagonizó el susto del partido. El futbolista, en un choque con Luis Fabiano, se dobló la rodilla y tuvo que ser retirado del terreno de juego. La acción no tenía buena pinta. Los médicos le harán hoy las pruebas correspondientes para conocer la gravedad de la lesión.



