Primera | Real Madrid - Getafe

El líder se prueba en el otro derbi madrileño

Diarra o Baptista, duda local. Laudrup, sin Granero y De la Red

LA IDA FUE UN ASEDIO CONSTANTE. Casillas se multiplicó en el partido de la primera vuelta ante un Getafe que hizo 24 remates.
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Bernd Schuster volvió a representar ayer otro capítulo del Doctor Jeckyll y Míster Hyde (Robert Louis Stevenson, 1886), esa novela que se ha convertido en un tratado sobre la dualidad de la naturaleza humana. Sin llegar al extremo de los protagonistas, Schuster se nos aparece en ocasiones como una persona afable y en otras se muestra áspero y susceptible. La observación prolongada nos permite advertir que las victorias le mejoran el carácter y las derrotas se lo agrian. No es casualidad que sus críticas a los árbitros, la última en Roma, coincidan con los partidos perdidos.

Es muy lógico asociar el triunfo con la alegría y el fracaso con la frustración, pero es una mala costumbre utilizar la derrota como arma arrojadiza. Hay quienes piensan que todo responde a una estrategia de Schuster para liberar a los jugadores, pero, incluso de ser eso cierto, la repetición del plan resulta inaceptable. Un entrenador del Madrid es, además de un responsable técnico, un representante del club y debe estar sometido a las normas básicas de la diplomacia: sonreír mucho y discutir poco.

Ayer, al hilo de las últimas derrotas, fue preguntado por las crisis de sus equipos en la segunda vuelta y se molestó como si le hubieran nombrado la bicha. En lugar de rebatir el argumento con su reciente experiencia en el Getafe, al que clasificó para la UEFA y llevó a la final de Copa, Schuster respondió de forma cortante: ?Tienes razón?. De esa manera logró que la escena fuera repetida en todas las televisiones.

De igual modo, el entrenador entró a comentar las declaraciones de Calderón (?quejarse de los árbitros es impropio de un club grande?) y dijo que él se seguirá quejando, aunque menos. También esa intervención, que le enfrenta innecesariamente con el presidente, fue repetida por los programas deportivos. En ese ambiente ligeramente tormentoso se presenta el partido contra el Getafe, el último club de Schuster y su racha más larga de buen humor.

El once. Todo indica que el Madrid repetirá el equipo de Roma con la única duda de Diarra o Baptista. No es raro. En Champions, la decisión de colocar a Diarra por delante de la línea de creación se reveló inefi caz, porque es demasiado mecánico para moverse en los terrenos de la imaginación. Baptista suple la fantasía con unas cualidades para atacar: tiro y remate de cabeza.

Las rotaciones ni se plantean. La relación de lesionados impide que descansen jugadores como Ramos. Guti, que apenas se ha entrenado por una tortícolis, también estará, como Casillas, que a fuerza de prescindir de dedos juega con los guantes de Mickey Mouse.

Por cierto, la paz entre Raúl y Luis nos sir ve la pregunta morbosa de la jornada: si el capitán marca, ¿se señalará con los pulgares el nombre de la camiseta? Aunque Raúl siempre dijo que así respondía a la petición de uno de sus hijos, siempre pareció un gesto reivindicativo, un aquí estoy yo.

El Getafe se presenta en el Bernabéu con silencio de respeto. Hace tiempo que ha dejado de ser una simpática anécdota para convertirse en una seria amenaza. Está presente en octavos de la UEFA y en semifi nales de Copa, y su situación en la Liga (a cinco puntos del descenso) aún está penalizada por un mal comienzo.

Se trata de un equipo admirable por juego y filosofía. Un equipo, además, que cuando se enfrenta al Madrid provoca que el madridismo sea especialmente severo con sus propios jugadores, como si la cercanía hiciera más presente la diferencia de recursos y negara cualquier excusa.

Ausencias. Laudrup es el último de los descubrimientos del Getafe (de Ángel Torres) para los banquillos de los grandes clubes. Su propuesta y su talante resultan atractivos y por idénticos motivos Schuster acabó en el Madrid. Por cierto, ninguno de esos técnicos ganó en el Bernabéu. El danés afrontará hoy el más difícil todavía porque debe compensar las bajas de Granero y De la Red, que no pueden jugar por contrato. A esas bajas se une la de Contra, que ha viajado a Rumanía para enterrar a su padre.

No obstante, hay partido. Si algo ha caracterizado al Getafe de los últimos años es que el estilo del equipo trasciende a los jugadores. En este sentido, Schuster se colgó alguna de las medallas que corresponde a Laudrup al decir ayer que ellos dejaron ?el patio muy bien?. Imagino que esto también sirve para avivar una rivalidad que ha culminado en el deporte una competencia que era social: la ciudad contra las ciudades del extrarradio, la luna contra los satélites...

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El conjunto azulón tiene el honor de ser el último que logró arrancar un punto en Liga del Bernabéu... y a las órdenes precisamente de Schuster. Fue en la jornada 25 de la pasada temporada. Güiza adelantó a los getafenses en el 36? y Van Nistelrooy igualó la contienda poco después de penalti. Desde entonces, 18 victorias consecutivas de los blancos.

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