Más oxígeno en El Ejido
El Nàstic busca confirmarse. El Poli, otra oportunidad
Tras una semana tranquila como no se recuerda, el Nàstic se reencuentra esta tarde con el fútbol. Con más oxígeno en la bombona (decidan ustedes si la ven medio llena o medio vacía), el conjunto de Tarragona visita hoy al colista. Ojo al partidito.
Porque tiene miga. El Poli se juega hundirse un poquito más en la tabla de sufrir hoy en sus propias carnes un nuevo domingo de resurrección grana. Saldrá, lo que se dice, a comerse la hierba. A hacer de su necesidad virtud. Lo cierto es que su realidad, como la del Nàstic, es poco comprensible. No tiene en absoluto mala plantilla, pero eso tan manido de las dinámicas debe ser cierto. Los malos resultados se cobraron la cabeza de Luis César, pero sin él las cosas no fueron a mejor sino todo lo contrario. Castro Santos aún no ha dado con la fórmula y ya suma tres derrotas en cuatro partidos. Está el Poli abajo porque hace mal todo lo que le pide el fútbol: mete pocos goles (el que menos) y le marcan demasiados (es el segundo equipo con más en contra).
Y el Nàstic sigue escalando su particular montaña con el objetivo de que cada vez le sea más difícil distinguir a los de abajo. Ferrando consiguió su primer trío de puntos ante el Eibar después de varias jornadas persiguiéndolo. Hoy alineará un equipo parecido al de la semana pasada: se le ha caído Óscar López por lesión, pero recupera a Mingo justo a tiempo para no convocar a Fede Bessone, que parece no ser muy de su agrado. Asimismo, la bursitis de David García nos impedirá sacar agua clara con respecto a su llamativa ausencia la semana anterior.
El gran momento de David Medina redunda en el buen rendimiento del otro David, Sánchez. Se puede mover con más libertad, pues detrás tiene a un hombre que, en ocasiones, parece tener el don de la ubicuidad. Siempre se habló (y bien) de la zurda de David Sánchez. Es de justicia hacer lo propio con Juan Díaz. Demostró más bien poco en su etapa en Tarragona, pero no se puede etiquetar a un futbolista por un mal año. Juan tiene una pierna izquierda de seda. En El Ejido lo utilizan de pivote, pero si se deja caer en la banda (y está inspirado) puede ocurrir algo parecido a lo que pasa con un Campano en racha.
Moisés.
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Es el otro protagonista de esta tarde de fútbol catalano-almeriense. No le querían en el Poli y tuvo que hacer las maletas. Ocurrió hace tres semanas. Y el futbolista, en tanto que ser humano, tiene mucho amor propio. Y está con ganas, claro.
Partido, pues, de bombonas de oxígeno. Si el Nàstic llena la suya la del Poli quedará vacía. O casi.



