Internacional | Inglaterra

Juande Ramos se adapta al té británico

Guillem Balagué
Redacción de AS
Actualizado a

Desde tiempos inmemoriales, al acabar un partido de la liga inglesa el mánager local invita al visitante a tomar té o, más a menudo, una copa de vino. Se hicieron famosos los intercambios de botellas entre Alex Ferguson y Jose Mourinho. En su primer encuentro, en Stamford Bridge, el portugués le ofreció un vino "malísimo", según reconoció más tarde, y prometió llevarle a Old Trafford el mejor ejemplar posible de vino de su tierra: un Barca Velha de 1964 que le costó 300 euros. A Fergie no se le puede engañar con cualquier cosa. "¿Qué voy a hacer con mi vino ahora?", se quejó el escocés cuando Mourinho abandonó el Chelsea.Los entrenadores ingleses mantienen la tradición y retrasan las ruedas de prensa para acabarse la copa y la charla. Rafa Benítez continuó la costumbre durante los primeros años, pero algún que otro conflicto verbal (con Sam Allardyce o con el portugués Jose Mourinho) la interrumpió.Juande Ramos prefiere mantener su misterio, la característica más definida de su personalidad a ojos ingleses. Así que envía a Gustavo Poyet a representar al club. De ese modo Juande no necesita practicar un inglés que todavía está en construcción ni liarse con normas de conducta que está aprendiendo. Pero esa distancia que marca con la tradición le ha creado ya algún problema. Se entendió como una falta de respeto el día que, ante el Derby, le pidió a un asistente que le llevara al árbitro la hoja con el equipo titular. El entrenador del Derby, Paul Jewell, que entregó la suya se enfadó tanto que al final del partido ni siquiera le invitó a tomar algo. "Mejor para mí", debió pensar Juande.

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