Liga de Campeones | Liverpool 2 - Inter 0

Agonía feliz en Anfield

El Liverpool jugó una hora contra 10 y ganó al final

<b>'THE KID' FUE PROTAGONISTA. </b>Fernando Torres se forjó con la áspera defensa del Inter sin arrugarse y completó un buen partido.
Guillem Balagué
Redacción de AS
Actualizado a

El decorado, el ruido, la actitud de los jugadores del Liverpool, hasta el resultado final (2-0) hablan de noche grande en Anfield. Pero el espectáculo, las ocasiones y el fútbol los puso sólo un equipo, el Liverpool. Decepcionó el Inter, que jugó una hora con diez futbolistas pero que nunca consiguió cambiarle el discurso al partido. En los minutos finales, Kuyt aprovechó una de las ocasiones del Liverpool y Gerrard puso la diferencia que hubo sobre el césped con un segundo tanto. De repente, el debate sobre el futuro de Benítez, iniciado estas últimas semanas no por el club y en las redacciones de los diarios, se hace obsoleto.

La ida de esta eliminatoria ha confirmado además la ascendencia de Fernando Torres sobre el equipo. Se le dejó solo arriba porque juega en esa posición y en esos escenarios (Anfield y Liga de Campeones) como si lo hubiera hecho toda su vida. Dos carreras con Materazzi, el jugador más lento de Europa, acabaron en dos faltas merecedoras de media tarjeta que el árbitro, casero, convirtió en tarjetas amarillas: el central se fue a la calle. Se llevaba media hora, pero la expulsión no varió nada.

Más de lo mismo. Dominaba el Liverpool antes y continuó dominando después, mientras el Inter, que no había perdido desde que cayó en septiembre ante el Fenerbahçe turco, ofrecía su pobre versión europea. Quizá el único cambio fue la expectativa local: de repente, el equipo de Benítez se exigió al menos un gol.

El Liverpool jugó con inteligencia y esperó pacientemente su momento. Tras una hora de encuentro, los italianos seguían viéndolas venir colgados del balcón de su área y empezaron a surgir las oportunidades de los ingleses: encontró Fernando Torres espacio y su lanzamiento fue desviado con la yema de los dedos por el buen portero brasileño Julio Cesar. Hyppia no pudo cabecear un córner entre los tres postes tras una jugada ensayada y de nuevo el delantero español lo probó desde fuera del área, pero el balón rozó el poste saliendo fuera.

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Diez minutos antes del final, un tenso centro de Pennant desde la derecha acabó acostado a pies de Kuyt cuyo disparo se vio favorecido por un ligero pero esencial desvío en su trayectoria. Gol del Liverpool. Benítez se quitaba un peso de encima y la grada estallaba. No sería la única alegría. Y en los segundos finales Gerrard cruzó el balón desde el vértice del área y el guardameta brasileño no llegó a detener el segundo tanto.

En las noches europeas, con tanto ruido en las gradas y tantas cámaras, no había manera de esconderse como ha pasado demasiado a menudo. Aparecieron todos y el Liverpool volvió a ganar para dar tranquilidad al club y su entorno.

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