Multifútbol
La dejadez del Madrid y los árbitros de los culés encogen otra vez esta Liga que podríamos denominar 'Guadiana', porque un domingo aparece blanca y al otro se nos esconde. El Sevilla se enganchó a Europa, el Valencia pegó un frenazo en seco tras empatar en Getafe y el Atlético se estampó contra el Athletic.


Un Julen con raza
Jugada maratoniana (no maradoniana, con pesar de los atléticos, pues no tuvo que regatear a apenas jugadores) de Javi Martínez para el 1-1 en el Calderón. No ha cumplido los 20 y el centrocampista navarro ya se hace notar en muchos domingos de Liga por su fútbol, y en la tinta de los periódicos por su precoz liderazgo del vestuario del Athletic. Seis millones de euros se gastó Ibaigane en un imberbe que llegó a Bilbao con la enorme responsabilidad de convertirse en el nuevo Guerrero, el último mito que ha tocado San Mamés. En menos de dos temporadas, Javi carga de razón a sus mentores. Capitán con la Sub-19 campeona el pasado verano, futbolista racial, Martínez demuestra estar preparado no para suplir, sino para mejorar a Julen, a quien muchas veces se le achacó falta de carácter.
El buen rollo acerca el milagro al Levante
La tonta excusa de una red mal colocada sirvió para que, poco antes de que comenzara el partido en el Ciutat, varios jugadores del Levante se echaran unas risas con Rodríguez Santiago. La pelota rodaría muy pronto y no parecían importar entonces los problemas de dinero, ni tampoco los de puntos, que aprietan el cuello a los empleados de la entidad granota. Cabalgando en su sonrisa, el Levante remontó a Osasuna, y sueña aún con la salvación. Dio gusto verles compadrear, excelente ejemplo para las generaciones que crecen en estos tiempos tendentes a convertir el deporte en cuestión de estado y la derrota, en el fin del mundo. El buen rollo nos salvará del hooliganismo.
La rabona con sentido práctico de Goitom
La culpa la tuvo Tote: una frivolité suya, solo como estaba ante el portero, hizo que el Madrid se dejara aquella media Liga en Huelva. Ese día bajaron las acciones del delantero madrileño y también las de un expresionista golpeo de balón denominado rabona. Ninguno de los dos se ha recuperado. Ayer Goitom, ese sueco con piel africana del Murcia, le encontró a la suerte un sentido práctico para inventarse una asistencia a pierna cambiada que no acabó en gol de purito milagro. Sí, es cierto: resulta mucho mejor saber usar las dos piernas con la mínima calidad. Pero este deporte también es un espectáculo, un circo en muchos aspectos. ¿Por qué privarse de malabarismos?
Edú: one man for a club, un hombre para el Betis
¿Creen en el destino? Edú, que salvó del descenso a su equipo sobre la bocina de la última Liga, apareció esta vez para derrotar al Madrid. Lleva sólo unos años en el Betis, pero su estela de milagros le ha dotado de un aura de canterano, como si hubiera vivido toda la vida en Heliópolis. Bien le valdría a Lopera dejarse de petisús (que están bien, si sirven para meterse pedazos de salvación en el bolsillo) e invertir los dineros en futbolistas así, conscientes de lo que para el que se levanta a las siete de la mañana significa dormir sonriendo un domingo, comprometidos a tirar del carro. Por cierto, lo que se ha puesto esa expresión de moda desde que la dijo Camacho sobre Raúl, y cómo cambian los tiempos. Edú quizá no llegue a One club man (un hombre en un club toda su carrera), pero sí es One man for a club. Un futbolista nacido para rescatar al Betis, que da razones para creer en el destino.
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El personaje: Pedro Barcia
Jornada de terrores, que no errores arbitrales en la mitad de los estadios, nada nuevo en la viña de la Federación sobre todo porque, y ya dejó de ser noticia, el Barcelona sumó otros tres puntos encaramado al pito de un juez. �Penalti inventado en La Romareda�, así se ha titulado. Así también se observa en la mirada perdida, prueba en la que se intuye culpabilidad, del instigador del escándalo a la izquierda de González Vázquez, un asistente gallego que ha salido del anonimato bajo el nombre de Pedro Barcia. Antes todos querían ser como Rafa, el de No me jodas. Ahora, vestidos con pinganillo y micrófono, se sienten más estrellas aún, Madonnas víctimas de vicios y visiones surralistas como la de un balón sobre el ¿brazo? del pobre Juanfran. Coautor y paisano suyo es el propio árbitro principal, que le siguió la corriente a su linier y desacralizó ese estereotipo con el que se suele encarar a los gallegos, a los que no adivinas si suben o bajan cuando te los encuentras en la escalera. A estos dos, y a los de cualquier otra procedencia, hace tiempo que se les ve el sentido de las equivocaciones cuando el que está por medio se llama F. C. Barcelona.



