El Derby: un ejemplo de lo que podría ser el Levante

Guillem Balagué
Redacción de AS
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El Derby tiene un central, Darren Moore, al que le sobran varios kilos y le falta técnica. Desde la grada puede parecer un defensor aguerrido, pero los futbolistas tienen un radar para los detalles que el ojo normal no ve y los del Portsmouth se fijaron en su manera especial de esperar al atacante: con las piernas abiertas. "Oye", soltó uno de los centrocampistas del Pompey, que tenía al Derby ese sábado de rival. "¿A ver quién le hace más caños a Moore durante el partido? Premio para el que gane". Ganó el que propuso el juego. Así suele ocurrir. Uno se inventa juegos para ganarlos.

Un par de semanas después, Moore se lesionó a los once minutos del partido ante el Tottenham. "¡Qué vergüenza de equipo!", dijo uno de los futbolistas de Juande Ramos. Se refería al modo en el que el Derby atacaba y defendía. O sea, casi nada. ¿Cómo puede ser que un prometedor entrenador como Paul Jewell abandonara su año sabático para hacerse cargo de un caso perdido? Ahí está lo fascinante de esto: al Derby lo acaba de comprar un consorcio norteamericano. La televisión le paga este año 35 millones de euros, el estadio está impecable, los campos de entrenamiento son modélicos, la afición es tan pasional como en el resto del país... Pagar 65 millones por el club le pareció a los americanos pecata minuta. Bajarán y por eso en enero no se han gastado dinero en fichajes. Invertirán millones para que regrese a la Premier siguiendo la filosofía del Aston Villa, otro con dueño yanqui: cantera y estilo de juego inglés. Nadie haría eso por el Levante, ¿verdad?

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