Rijkaard sigue tolerando y casi nadie le aguanta
El rotativo Mundo Deportivo abría su información de ayer golpeando directamente a la estructura del club.

Mientras la mayoría de los estamentos del club trabajan por ocultar lo que realmente sucede en el vestuario del Camp Nou, una pequeña minoría ya se atreve a explicar qué es lo que realmente sucede tras la puerta de entrada. Basándose en el asado de convivencia que organizaron los responsables directivos y técnicos el pasado miércoles en El Montanyà, Mundo Deportivo criticó ayer abiertamente la falta de comunicación entre los miembros del equipo y las "caras largas" que más de uno mostró ante las cámaras. Bajo el titular de portada Descontrol y barbacoa sin salsa, el rotativo barcelonés se atrevió a descubrir algunas de las claves que han llevado a Frank Rijkaard a no poder controlar el vestuario y a descubrir que las cosas siguen igual o peor que hace una docena de meses.
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"Caras largas y pocas sonrisas se vieron entre los jugadores azulgrana, que parecían más empeñados en aprender los secretos de la brasa que en compartir una animada conversación entre ellos", relataba el diario, que acompañaba la información con un friso de fotografías que ilustraban el disgusto de los futbolistas y el mal rollo que hay en el grupo.
Pero AS les puede desvelar más cosas. La fractura es evidente. Hay futbolistas que hace mucho tiempo que no se hablan y que sólo tratan de esforzarse por entenderse en el terreno de juego. Las eternas juergas de Ronaldinho han provocado el enfado e incluso explican fuentes solventes los enfrentamientos con el crack para pedir explicaciones a su actitud. Total, que el entrenador se siente solo y desamparado en un vestuario que cada vez tiene más asumido que la etapa dorada está casi finiquitada.



