Confirmado: Etoo no juega
Llegó cuatro días tarde a Barcelona y con una lesión que no le permitirá estar mañana en La Romareda


Salió disparado de la Terminal A del aeropuerto de El Prat y se metió sin hacer declaraciones en el auto que le llevó directamente al Camp Nou cuatro días más tarde de lo esperado. Samuel Etoo, llamado a ser el salvador del barcelonismo para tratar de levantar el ánimo en la pelea por alcanzar al Real Madrid en la clasificación, llegó a Barcelona con una sobrecarga (no está lesionado) finalmente diagnosticada cuatro horas más tarde de su aterrizaje por los servicios médicos del club.
Una dolencia en el bíceps femoral de la pierna izquierda privará al camerunés de jugar mañana en La Romareda. Esto abrió, casi sin quererlo, un debate con dos versiones; una para los legales y otra para los malpensados: ¿Está lesionado o se ha borrado del partido para evitar la presión de la grada aragonesa? Se da la circunstancia de que será la tercera vez que Etoo se ausenta de jugar en Zaragoza, después de que el 25 de febrero de 2006 amenazara con irse del terreno de juego por recibir lamentables insultos racistas de algunos hinchas zaragozanos.
La cuestión es que el africano, nada más pisar el suelo de la capital catalana, salió zumbando al entrenamiento programado por Frank Rijkaard. Elegantemente vestido, Etoo no dudó en salir al campo de La Masía para abrazarse con sus compañeros y volver a ser el protagonista de una fría mañana de febrero, como hace un año en Vilafranca. Esta vez calló, no abrió la boca para nada, pero los que están cerca del futbolista aseguran que llega con la intención de remediar lo que sus compañeros no han sabido hacer en las últimas semanas: ganar partidos de manera clara y sin tener que pedir siempre la hora al colegiado.
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Los números.
Sin Etoo, el equipo ha jugado siete partidos, en los que no ha conocido la derrota, pero sí que ha padecido más de lo que se podía presumir. Tres partidos en Copa (la vuelta ante el Sevilla y los cuartos ante el Villarreal) y cuatro en Liga (dos en casa, Racing y Osasuna) y otro par fuera (Athletic y Sevilla) han servido para demostrar que la falta de gol es evidente: el equipo de Frank Rijkaard sólo pudo hacer cinco goles. Llega él para arreglarlo, aunque no estará en La Romareda.



