Copa de la UEFA | Nathaniel Lofthouse

El carbonero que se negó a abandonar su ciudad

Lofthouse nació en Bolton y 82 años después sigue allí

Jorge García Hernández
Jorge García Hernández (Palma de Mallorca, 1978) es redactor jefe de Fútbol. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, es canterano del Diario As, donde entró en 2001. Fútbol base y Cierre como antesala a 15 temporadas siguiendo al Atlético de Madrid. Después, AS.com y Fútbol internacional.
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Nathaniel Lofthouse nació el 27 de agosto de 1925 en Bolton y allí se quedó para siempre. Debutó en el primer equipo de su ciudad en marzo del 41, cuando sólo tenía 15 años y 207 días, y lo hizo a lo grande, marcando dos goles al Bury en la victoria por 5-1 en Burnden Park. Hijo de un carbonero, esa fue su ocupación durante la Segunda Guerra Mundial, pero no le hizo abandonar su obsesión por el fútbol.

Con el Bolton vivió tragedias y éxitos. Él estaba en el césped en marzo del 46, cuando 33 personas murieron asfixiadas en Burnden Park. Pero también llegó desde allí a la selección, aunque no fue hasta 1950 cuando se le reconoció internacionalmente al hacerle dos goles a Yugoslavia en Highbury. Después llegarían aquel famoso doblete a Austria y su consagración definitiva con los pross, con los que marcaría 30 goles en 33 partidos, uno de los mejores promedios de la historia.

Sus cifras impresionan. Hizo seis tantos en un partido entre estrellas de la Liga Inglesa y de la Liga Irlandesa. Marcó en todas las rondas de la FA Cup del 53 y los aficionados del Bolton aseguran que su equipo sólo perdió aquella final ante el Blackpool de Matthews por la lesión de su emblema. El caso es que esa temporada fue nombrado Jugador del Año. El delantero consiguió 285 goles en 503 partidos en catorce temporadas con el Bolton, de donde nunca quiso irse a un club más grande pese a tener ofertas.

En el 58 capitaneó a su equipo en la victoria por 2-0 frente al Manchester en la Copa en una final con polémica. Se celebró tres meses después de la tragedia de Múnich, con lo que la mayoría del país simpatizaba con los Red Devils. Sin embargo, Lofthouse y el Bolton salieron encorajinados recordando la final que habían perdido cinco años antes. El León de Viena consiguió los dos goles, el segundo en una acción muy polémica ya que tumbó al portero, Harry Gregg, en una carga con el hombro (algo legal por aquel entonces) y marcó después a placer. Hoy en día, esa jugada aún es objeto de discusión entre las irreconciliables aficiones de Bolton y United.

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En 1959 una lesión en el hombro le puso al borde de la retirada, pero Lionheart (su otro apodo) se negó a abandonar. Aguantó dos años más, hasta que en 1961 su cuerpo dijo basta y colgó las botas. Después fue pasando por todos los estamentos del club: ayudante, entrenador y presidente.

En 1989 fue nombrado Ciudadano de Honor de Bolton, en 1994 recibió la Orden del Imperio Británico y en 1997 una de las gradas del Reebok Stadium fue bautizada con su nombre. Además, es uno de los nominados inaugurales del Salón de la Fama del fútbol inglés. Actualmente, el Alzheimer le ha alejado de la vida pública, pero sigue residiendo en Bolton, donde el viejo León reinará siempre.

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