Una hija de Marcelino triunfa en las pasarelas
El 21 de junio del 64 España conquistó su única Eurocopa gracias a un gol de Marcelino ante la URSS. Ahora, su hija Sara se abre camino en la moda y vistió a su hermana Teresa para AS.

Ego Cibeles abrió las puertas de su quinta edición a la savia nueva de la moda española hace quince días. Entre esos jóvenes diseñadores destacó Sara Coleman. Esta modista orensana comenzó en la moda en busca de un oficio donde conjugar su pasión por las diferentes artes y decidió adoptar el apellido de su abuelo huyendo de la popularidad que podría reportarle la identidad de su padre, una leyenda viva del fútbol, el mítico Marcelino. "Llegué a la moda sin querer y descubrí que era lo mío. Puedes abarcar diferentes campos y expresar", una necesidad que plasma en sus diseños. Sus estilismos se caracterizan por conjugar el arte experimental con los conceptos. "Son prendas muy personales y cuando las termino me veo reflejada en ellas".
Fútbol. Pese a haberlo mamado desde pequeña, Sara confiesa no ser futbolera ya que acudía a los campos para poder tocar el tambor con total libertad, sin molestar a sus vecinos. Aunque el deporte ha influido en su vida, no lo ha hecho en su moda: "No he vivido el fútbol con la pasión del aficionado, sino desde la importancia del juego en la vida gracias a mi padre. Él es el fútbol". En un entorno plagado de flashes y popularidad, Sara agradece los consejos de Marcelino: "Él ha vivido la fama y me dice que tenga los pies en la tierra". Sara acusa el cambio que ha dado el fútbol actualmente, convirtiéndose en un espectáculo al que le restan unas puntadas de sencillez. "Mi padre nació humilde y sigue siendo así. Salió de la nada. Empezó jugando en una playa y acabó en la Selección. Era muy bueno, no hay otra razón. Me enorgullece la persona que está tras la fecha histórica. Ahora, los futbolistas se dedican más a la moda que a su profesión". Sin embargo, la prenda estrella de AS fue la camiseta con la que Marcelino anotó el gol que le dio a España la Eurocopa del 64, la única que la Selección tiene en sus vitrinas. Un obsequio que el propio Marcelino le hizo a Gerardo García, quien fuera redactor jefe de AS, y que aún preside la planta noble de la redacción.
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La Roja, con mangas voladoras
Tras la polémica sobre el nuevo color de la camiseta de la Selección, Sara propuso un nuevo diseño de la equipación que continuaría siendo rojilla, aunque con un tono más actual y no tan encendido. Además, pondría su sello de identidad: las mangas voladoras. "En lugar de pantalones rectos y aburridos pondría picos para que, al dar una patada al balón, diera la sensación de salir volando. Te reirías con los futbolistas y no se les vería como las estrellas que se les considera ahora. Se les acercaría a la realidad, paradójicamente, poniéndoles alas". Pese a que su colección va dirigida a mujeres, bromea con la idea de vestir a esposas de futbolistas: "No veo a Victoria Beckham así. Aunque me abriera muchas puertas" (risas).



