Se miden las dos caras del fútbol africano

Mohamed Abdul Wahab era lateral izquierdo y campeón con Egipto en la última edición de la CAN. Murió poco después de un ataque al corazón mientras entrenaba y aquello causó un gran impacto en la selección egipcia. Desde entonces muchos de los goles tienen una celebración especial. Seguro que si hoy se proclaman campeones habrá dedicatoria. Abdul Wahab demostró que no es necesario jugar en Europa para ser estrella del fútbol africano. La amplia representación de Al Ahly en esta CAN lo deja claro. Es más, de los once egipcios que le ganaron a Camerún en el primer partido sólo dos juegan fuera, Shawky en el Middlesbrough y Zidan en el Hamburgo. Los otros nueve se reparten en la liga egipcia entre Al Ahly, Zamalek, Ismailia o ENPPI, los cuatro grandes. Ni uno solo de los cameruneses juegan en su país, en una Liga amateur y por debajo de las condiciones mínimas. Son las dos caras del fútbol africano las que se enfrentan en una final espectacular. Etoo aparte, no es esta una generación de futbolistas cameruneses comparable a la de los 80' y 90'. ¿Favorito? Egipto, aunque depende de cómo frenen a Etoo. Si ganan los faraones, habrán demostrado que no hace falta irse a Europa para ganarse un nombre. Hosni, Zaki, Motaeb o Gomaa lo habrán probado.



