Uche premia la ambición
El Depor se adelantó, pero terminó pidiendo la hora


El Getafe se llevó un punto de Riazor que pudieron ser tres. Los madrileños, espesos en el primer tiempo, se hicieron dueños del partido en segundo ante un Deportivo que perdió el medio del campo y pareció desfondarse físicamente. El reparto de puntos no satisface a ninguno de los dos equipos, pero tampoco es mal recibido, sobre todo tras el tropiezo en casa del Murcia.
Laudrup tardó muy poquito tiempo en comprobar en qué consiste el nuevo plan del Depor para salvarse: tres torres atrás, dos alfiles por banda, dos caballos por delante de la defensa y las otras tres piezas para buscar algún movimiento que rompa las tablas. A pesar del gusto que tiene este Eurogeta por el trato de balón, parecía complicado encontrar un hueco en busca del jaque.
Con estas premisas, era previsible un partido plano, encomendado a algún arranque de genialidad o a rentabilizar las jugadas a balón parado. Mientras el Depor hacía daño por los carriles, parece que nadie espera a Manuel Pablo y Filipe, los madrileños ponían sobre el tablero alguna galopada de Albín, otro fogonazo de Granero o alguna internada de Manu. Poca munición para tanto muro.
Ante las tablas en el fútbol dinámico, ambos equipos se encomendaron a la estrategia. Prácticamente cualquier falta o córner recibía le tratamiento de ocasión. En el intercambio de golpes, ganó el Depor, sobre todo porque Mario se equivocó al intentar despejar un cabezazo de Pablo Amo que dobló al Pato justo cuando se terminaba el primer tiempo.
Ofensiva.
Lo bueno del gol fue que ya no valía el ajedrez académico y, al menos al Getafe, le tocaba improvisar. Y así salieron los de Laudrup, ambiciosos y buscando robar un balón cerca del área para evitar que el muro de Lotina se organizase. El peligro de volcarse son los espacios que dejas, pero el Depor no los encontró.
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La ambición o la obligación, pronto se convirtió acoso. El Depor parecía desfondarse por momentos y Manu Del Moral y De la Red probaron a Fabricio. El canterano parece que día a día se lo va creyendo y se mostró seguro y firme. Laudrup se fue a por todo y tiró de Uche. Acierto pleno, porque el nigeriano, recién aterrizado de la Copa África, tardó sólo ocho minutos en conectar un derechazo que dejó al joven meta Fabricio clavado.
El acoso tenía pinta de derribo, sobre todo tras una jugada infantil De Barragán que dejó un tres para uno que De Guzman desbarató de forma prodigiosa al robarle a Uche un balón que tenía pinta de gol. Ni la entrada de Wilhelmsson despertó a un Deportivo que terminó pidiendo la hora y valorando un punto que les permite sumar tres jornadas sin perder. Y el Getafe, mientras, se va de viaje a Atenas con magníficas sensaciones.



