La saga de los Pernía se prolonga en el Calderón
Vicente, el padre, ganó la Copa Intercontinental en Boca
De casta le viene al galgo. Mariano Pernía no podía ser otra cosa que jugador de fútbol, ya que mamó desde pequeño la afición que le transmitía Vicente Pernía, El Tano, como se le conoce en Argentina. Ahora, Vicente ve los toros desde la barrera y se dedica a disfrutar de fútbol de otra manera.
En este momento se encuentra visitando a su hijo y conociendo Madrid. "Es ahora cuando puedo conocer la ciudad. Antes había venido y me quedé maravillado con ella. Sin embargo, el trasiego de aeropuerto, viajes y maletas no me dejó conocerla a fondo. Yo le decía a Mariano, antes de que viniera a jugar, que era una ciudad excepcional", asegura.
A El Tano le llena de orgullo ver a su hijo jugando en Atlético y más con la camiseta de la selección española: "Es un auténtico orgullo. Mis padres, o sea, sus abuelos, eran gallegos, es decir españoles".
Ahora el patriarca de los Pernía recuerda con nostalgia la época en la que era jugador. "Es una etapa preciosa la de jugador. Sin embargo cuando estás en ella no te das cuenta de lo corta que es. Cuando quieres hacer balance, ya se acabó" recalca el argentino.
Con los jóvenes. Es una voz experta a la que acuden para asesorarse las nuevas generaciones. Lo hizo hace unas semanas en unas charlas en Tandil, su ciudad natal: "Hay que concienciar a los chavales para que se preparen. Que cultiven este deporte y trabajen durante la semana para que dé sus frutos", asegura. Vicente mantiene la ligazón con el fútbol intacta. Pervive la pasión que le provoca este deporte.
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Años 70. Boca despierta con fuerza en esta década en la que Vicente El Tano Pernía ocupaba un puesto en la defensa boquense. Así, se proclamó campeón de la Copa Intercontinental de 1977 ante el Borussia Monchengladbach. Además, en esos años consiguió otros títulos: un torneo Nacional (1976), dos torneos Metropolitanos (1976 y 1981) y dos Libertadores (1977 y 1978). Antes de jugar con los xeneize Vicente se había criado en Estudiantes de la Plata y acabó su carrera en Vélez Sarsfield en 1982. Tras su carrera como futbolista, su pasión por los deportes no cesó. Cambió el puesto de defensor por el de volante. Así se dedicó a las carreras de Turismo Carretera en las que quedó subcampeón en 1996.




