Amistoso | Inglaterra - Suiza

Capello veta el móvil, la Play, el iPod y las visitas

Debuta en Inglaterra imponiendo su ley de concentración

<b>IMPERTÉRRITO. </b>Capello, vista al frente, firme como una vela, ayer en el entrenamiento de Inglaterra.
Joaquín Maroto
Redacción de AS
Actualizado a

Fabio Capello sigue haciendo amigos. Si ya tiene con la mosca detrás de la oreja a medio país por dejar a Beckham sin su partido número cien (con lo que eso duele a una afición que respeta tanto o más la tradición que las victorias) ahora ha revolucionado al vestuario de los Pross con las reglas que ha impuesto en la concentración, medidas restrictivas que han molestado a los futbolistas y a los que no resultará fácil cumplir.

Como hiciera cuando entrenó al Real Madrid, el centurión italiano ha prohibido el uso de los móviles, los cascos de música, el iPod y la Play Station y sus derivados en las zonas comunes de las concentraciones. Los futbolistas sólo podrán disfrutar de sus juguetes multimedia en las habitaciones, en la más absoluta intimidad, y en algún caso dentro de un horario establecido. Además, por si fuera poco, también ha prohibido las visitas de familiares y amigos (agentes especialmente) la víspera de los partidos a partir de las 20 horas y hasta después de los encuentros. También ha exigido máxima puntualidad en los horarios comunes de concentración (especialmente los de las comidas y cenas) uniformidad plena y perfecta mientras duren las convocatorias con la selección y vestimenta recada fuera de ellas. En cuanto a la dieta, también hay novedades. Quedan suprimidas por orden superior las visitas al minibar de los hoteles y, por supuesto, el servicio de habitaciones. Sólo se comerá lo que diga el técnico, que será lo que ofrezca el menú del hotel.

Con todas estas novedades a las que los jugadores ingleses no están acostumbrados, llega el día del debut de Capello. Será esta noche en Wembley, tal y como lleva soñando en sus 61 años de vida.

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El italiano, que ha entrenado estos días acompañado de su guardia romana (cuatro asistentes italianos por un sólo inglés) necesita ganar para esquivar los primeros palitos. Pero da igual, las flechas ya están en los arcos de los tabloides por la ausencia de Beckham (el Spice Boy ha justificado al técnico: "Es normal que no me llame porque no estoy a tope", ha dicho David) y por la larga lista de restricciones que aplicará en las concentraciones.

Con este panorama, a Capello sólo le queda casi como única defensa hacer lo que mejor sabe: ganar. Sólo una ristrilla de victorias que haga olvidar el fracaso de la no clasificación para la Euro le salvará del juicio público.

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