El fútbol africano y la regresión de sus porteros

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

No hay que ser muy observador para descubrir el pobre nivel de los porteros en esta CAN. Ni uno ha tenido una actuación de verdad destacada, si acaso el guineano Camara en el partido inaugural ante Ghana. En realidad viene de lejos. Nigeria llegó a Francia 98 con Rufai o Senegal al de 2002 con Silva, aún titular y uno de los responsables de un desastre senegalés que aún tiene solución. Hay excepciones como el camerunés Kameni y las hubo en la historia reciente. Bell completó actuaciones que asombraron en el Burdeos. Nkono se consagró a principios de los ochenta en Camerún y luego siguió su estela Songo'o. Incluso el egipcio Shoubeir o el senegalés Cheik Sek se ganaron un nombre. Porteros ágiles y rápidos, hasta el punto de que se pensó que la escuela africana tenía mucho que ver con la agilidad de los jugadores de la NBA. Esta CAN demuestra la regresión en ese sentido. Veremos si alguno es capaz de mostrarse hasta el final, aunque de momento no va a ser sencillo. Ya está de vuelta Sidibe, meta de Mali con pocos minutos en la Segunda griega. Él representa a la perfección el gran problema de Mali, no hay clase media. Ayer sin Diarra y con el centro del campo cojo poco pudieron hacer ante Costa de Marfil. Kanoute, Keita y el propio Diarra no tienen demasiado alrededor, y eso pasa factura. Por eso Mali se quedó fuera del último mundial.

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