El fútbol africano y sus mundos
Cada vez el fútbol europeo de clubes marca más diferencias entre las selecciones en la Copa de África.

Dos partidos a la vez y dos mundos distintos. Por un lado Guinea-Namibia y un festival de errores defensivos, de zagas mal colocadas, contragolpes mal resueltos y poca claridad en las áreas. Por otro, Ghana-Marruecos, un trabajo más profesional. Ghana se adelanta y enfría el partido con futbolistas como Muntari y Essien, no concede espacios, aguanta el balón. Cada vez el fútbol europeo marca más diferencias en la Copa de África.
Cierto que en Guinea también hay futbolistas en Europa, pero lejos del primer nivel. Ayer, con Pascal Feindouno sancionado, las opciones quedaban reducidas a Mohamed Cissé, Samuel Johnson, Mohamed Sacko, Naby Soumah y Konfory Syila, futbolistas de modestos equipos turcos o de la Liga tunecina. Hay un muro de momento infranqueable entre Nigeria, Ghana, Camerún y Costa de Marfil con el resto del África subsahariana. Incluso Senegal se está empezando a descolgar y la República Democrática del Congo parece estancada.
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Estos países tienen más potencial físico que los países del norte. El varapalo de Marruecos tiene que servir de ejemplo. Futbolistas de muy buen nivel como Safri, Sektioui o Chamack se han estrellado precisamente ante dos selecciones como Guinea y Ghana, superiores en el físico. Marruecos ha sido el gran fracaso de esta Copa de África, aunque aún hay muchas esperanzas en Egipto y Túnez, que tienen a delanteros como Zidan, Chikhaoui o Chermiti, algunos de los mejores del continente.
Ahí sí son superiores tunecinos y egipcios con respecto a la local Ghana, de la que sigo teniendo muchas dudas. Habrá que ver si los Black Stars son capaces de remontar un marcador en contra. Pero eso será ya en cuartos y probablemente contra Mali. Pedazo de partido que se avecina.



