Stallone cambió la selva por el Tour del Bernabéu
Calderón acompañó al actor, que presentó 'John Rambo'

De la tupida y húmeda selva de Birmania al cuidado césped del Bernabéu. Es el viaje que acometió ayer el actor Sylvester Stallone, que presentó en el coliseo blanco su nueva película, que se estrena esta semana en España: John Rambo, la cuarta (y última) entrega del veterano boina verde de la guerra de Vietnam. Después, tuvo la ocasión de hacer el Tour del Bernabéu con un guía de lujo, el propio presidente Ramón Calderón, que le regaló una camiseta del equipo con su nombre y le enseñó los múltiples trofeos de la entidad madridista.
La idea inicial era que el actor apareciese en escena con un helicóptero que le iba a posar en el interior del Bernabéu, aunque el espectacular plan no pudo realizarse por propia petición de Stallone, que ya ha sufrido tres accidentes en esos aparatos. Sin embargo, el musculoso actor sí que pudo revivir por momentos su papel estelar en la conocida Evasión o Victoria (1981), cuando detuvo un penalti al ejército nazi mientras compartía equipo de prisioneros de guerra con Pelé. Tanto, que se atrevió a emular un lanzamiento de falta (sin balón, eso sí) y se agachó a contemplar de cerca el verde del Bernabéu mientras exclamaba "¡Fantastic grass!" ("¡Una hierba fantástica!").
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Luego, ante la prensa (hubo 150 periodistas acreditados), Stallone se echó al ruedo e incluso habló sobre fútbol y en especial del Madrid. "Es un honor estar en este estadio. En EE UU no hay tanta gente siguiendo el fútbol pero sé que el Madrid es un club histórico, de los mejores de Europa", aseguró un Sly que también comentó sus impresiones tras haber presenciado en vivo el pasado Real Madrid-Villarreal ("El espectáculo fue fenomenal, ojalá en mi país se siguiera con la misma pasión que aquí") e incluso bromeó cuando fue cuestionado por el liderato del Madrid en la Liga: "Espero que la gane, ¡porque si digo que no me vais a matar!".
Después, y antes de almorzar con Calderón, visitó el vestuario madridista, donde la aguardaba una inesperada sorpresa: la estrella de Hollywood se topó con una taquilla de nombre muy familiar para él... BALBOA. Y no de Rocky precisamente, sino de Javier, el canterano madridista.



