Tchité deja en empate un partido desconcertante
Haciendo muy poco, el Zaragoza ganaba en el descuento

Como el partido había resultado desconcertante, lo ordenó Tchité, un futbolista que no se distingue precisamente por su prolijidad y que salió del banquillo en la segunda parte, como Óscar Serrano, para intentar levantar al Racing por encima del 1-1. El burundés agitó el ataque con su singular estilo, muy opinable, y en el alargue decretó el empate con un gol de esos medio lerdos que este año autoriza el Zaragoza con onerosa frecuencia: un saque de esquina hijo de la pizarra, un toque aproximatorio de Sergio Sánchez para poner el balón en el fuego, la cantada de Luccin y Juanfran y el toque algo bobo de Tchité, suficiente para batir a César.
Al Zaragoza esa victoria le valía como cierre de la crisis. Hubiera sido un cierre en falso. Lleva toda la temporada jugando poco y ayer jugó aún menos. Fue un encuentro de fases, explicó Jabo, certero para decir en tres palabras lo que una crónica entera no podrá explicar. Quería decir Harry Irureta Lime (el tercer hombre del Zaragoza en esta película de expresionismo somarda aragonés) que el primer rato lo gobernó el Racing, que tuvo un gol de Bolado y la yema de otro, y que luego su prestigio decayó, quizás por el recuerdo muscular de la Copa o de esa euforia que cuesta reconvertir en motivación para el siguiente partido. O sería por nada...
O quizás hueco entró el Zaragoza -que ahora quiere más orden que juego, aunque lució escasito de ambas cosas-, para empatar y casi ganar, animado por un par de errores notorios de Coltorti. Primero el suizo le puso pecholata a una falta de Luccin y el rechace no lo perdonó Diego Milito, futbolista para lo mundano y lo trascendental. Luego el portero permitiría a Celades birlarle un balón de cabeza y firmar el 1-2, que pintaba definitivo. El curso de esa jugada insiste en la idea del desconcierto. Revisados los hechos, no hay por donde cogerla: el pase de Juanfran era excesivo, como lo fue la concesión defensiva y la salida de Coltorti. La aparición de Celades en territorio de gol y su toque pícaro culminaron una rara escena, casi mortal para el Racing. Lo rescató Tchité, porque el Zaragoza siempre permite una última ocasión en su área. Es un equipo bondadoso con todos salvo con el fútbol.
Marcelino: "Merecimos ganar de forma holgada"
"Estoy triste por el resultado y tremendamente orgulloso del juego del equipo. Merecimos ganar de forma holgada porque el Zaragoza, sin haber tenido ocasiones, nos metió dos goles. Ojalá nosotros también seamos capaces de ganar o empatar haciendo tan poco como hoy hizo el Zaragoza. Nuestra primera parte fue la mejor desde que yo dirijo al Racing, desplegamos un gran juego y tuvimos ocasiones para sentenciar. El Zaragoza se metió en el partido cuando estaba grogui, al sacar rendimiento a nuestro error en una falta. Eso sí, al final el resultado pudo ser peor" .
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Jabo Irureta: "Las sensaciones son buenas"
"Fue un partido nivelado, con fases variadas de juego. En la primera nos controlaron pero luego estuvo más igualado. Lo tuvimos en la mano con el empate a uno en el marcador, pero del conjunto tenemos que sacar una lectura para próximos partidos. Al final tal vez debimos matar el encuentro, pero el Racing movió sus fichas y en los últimos minutos presionó mucho. La entrada de Tchité les dio mucha vitalidad. Acabo de llegar y siempre hay trabajo por hacer, pero las primeras sensaciones son buenas. Hay que meter conceptos y arriba hay calidad para confiar".




