La Copa de África y los entrenadores extranjeros

De los dieciséis técnicos del torneo sólo cuatro son africanos, y sólo el egipcio Hassan Sehata tiene opciones reales de título. Ni el angoleño Oliveira Goncalves ni Phiri en Zambia ni el sudanés Abdullah aparecerán en el recuento final de esta CAN. Zaire se convirtió en el primer país subsahariano en clasificarse para un Mundial (1974). Allí hizo el ridículo. Luego llegó Camerún para devolver el prestigio al África negra en 1982 y desde entonces Nigeria o Senegal han derrotado a potencias como España o Francia. Ya entonces Camerún tenía en el banquillo a un francés, Jean Vincent. En realidad ninguna selección del África negra que se precie tendrá jamás un técnico local, como la historia se ha encargado de demostrar. Fabisch hizo carrera gracias a ello y después de entrenar a Kenia y Zimbabwe llegó a Benín. Le Roy tiene como currículum a Senegal, Camerún, Congo y ahora Ghana. Vogts acaba de entrar en la rueda con Nigeria. Muchos no saldrán de África y saltarán de una selección a otra al estilo de Calderón en Asia. ¿Tan malos son los técnicos africanos? ¿Las grandes estrellas no vienen ya de un aprendizaje europeo, con unos métodos de entrenamiento en el primer mundo futbolístico? Será casi imposible cambiar la tendencia, pero por ahora el mejor fútbol del torneo lo ha hecho Egipto con un técnico africano. Uno de los cuatro privilegiados.



