Nàstic, Alavés y el pozo
El que pierda, lío. Ferrando busca su primer triunfo
Finales de agosto de 2007. El Nàstic abre fuego en la Liga frente al Alavés en el Nou Estadi. Es el retorno a la Segunda División, una categoría en la que, según se había previsto durante el verano, el Nàstic debía estar de paso. El partido termina con 2-0 y las sensaciones que deja el equipo son inmejorables. Si al final de ese encuentro se le dice al aficionado que su equipo abrirá la segunda vuelta a un punto del descenso... Dejémoslo.
Pues así están las cosas. El Nàstic visita hoy Mendizorroza con el mismo equipo de entonces, pero distinto entrenador. César Ferrando dirigirá su tercer encuentro con un único objetivo: lograr sus primeros tres puntos. Otro resultado pondría al Nàstic en serios apuros, pues podría verse, sin comerlo ni beberlo, metido de lleno en el pozo. Ferrando acude a la batalla de Vitoria sin uno de sus más cualificados guerreros, Mingo, quien ha sufrido la penúltima lesión de la temporada. Su lugar en la izquierda lo ocupará Óscar López. Será partido de mono de trabajo más que de esmoquin. Las gotas de talento las destilará Jandro, que vuelve a casa mucho más futbolista de lo que se fue. El jogo bonito siempre es eso último, pero se llevó por delante a Javi López. ¿El fútbol de toque en Segunda seguirá siendo un mito?
Los otros.
La cosa no está mucho mejor en la acera de enfrente. El Alavés anda como su rival de esta tarde, de novios con el descenso. Lo hace, eso sí, con menos plantilla (si es que eso es un atenuante). Lo tarraconense empieza a rozar el masoquismo: duele ver tanto talento tan mal clasificado.
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Josu Uribe tiene varias bajas, pero armará hoy un equipo de miedo. Todo músculo (y otras cosas), con la única buena noticia para el fútbol de David Aganzo. Habrá ambientillo en Mendizorroza, pues el club da la posibilidad a sus socios de adquirir dos entradas por cinco euros.
Este Alavés-Nàstic pinta a partido feo, de difícil anclaje al sofá (lo retransmiten por TVC). Pero no cabe duda de que para ambos equipos es como una final de la Champions. El que gane respirará, el que pierda no dejará de hacerlo, pero lo hará con más dificultad: estará en el pozo.



