Lendoiro falla al no dar la cara

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Augusto César Lendoiro ha demostrado una vez más que, para lo bueno y lo malo, el Deportivo es él. Pocas veces su entorno se ha atrevido a ser tan explícito como en esta ocasión aconsejándole el cese de un entrenador. El presidente le ha dado mil y una vueltas, y tras reunirse en serio con Augusto, César, Joaquín y Lendoiro (o sea, él mismo) ha decido prorrogar la confianza en Lotina hasta el partido de Valladolid. Valiente, sí señor. Valiente porque lo fácil (clasificación, líos de vestuario y corriente popular) era cesarlo. Valiente porque el próximo partido es en Riazor y los pañuelos pueden girar, como el viento, hacia el palco.
Lo malo es la sensación de desgobierno que trasmite Lendoiro. A menos de diez días de que se cierre el plazo de fichajes, nada de nada. Se ha quitado del medio en el conflicto Munúa-Aouate, como si con él no fuese un tema que es tan grave que mañana se solventará en el Juzgado. Lotina sigue en su puesto por omisión, ya que nadie lo ha cesado. Seguro que el de Meñaka hubiese agradecido un gesto público de confirmación. Al menos, ofreció una prima a sus jugadores por ganar en Almería. No sirvió para sumar, pero algo es algo.



