La opción de destituir a Jiménez no se descarta
La situación que atraviesa el equipo preocupa a Monchi y a Del Nido. Las dudas que se han levantado sobre el rendimiento del entrenador retumban en Nervión y los círculos poderosos de la entidad estudian las medidas de urgencia que se tomarán si la reacción no aparece.
La preocupación corre peligrosamente por los despachos del Sánchez-Pizjuán. La derrota de Getafe y la imagen que se ofreció han disparado las dudas en torno a la adaptación de Manolo Jiménez al primer equipo. La Liga de Campeones se aleja demasiado y la esperada reacción en Liga no aparece.
Según ha podido conocer AS, el crédito del entrenador ha decrecido considerablemente. Del Nido ha confesado a sus más íntimos su contrariedad por la forma de desenvolverse del técnico en algunos partidos. Las actuaciones en Almería o Valladolid, entre otras, decepcionaron al presidente, que empieza a estudiar la posibilidad de tomar soluciones de urgencia si el equipo no resucita.
En el viaje de vuelta de Getafe, Del Nido comprobó el descontento de algunos futbolistas con el entrenador, después de que Jiménez criticara con dureza la actitud de los jugadores. El presidente conversó con Alves, muy molesto, para pedir calma y hablar del asunto con serenidad en Sevilla, una vez que las cosas estuvieran más tranquilas. Por otra parte, las visitas de Monchi al vestuario, antes y en el descanso de los partidos, son habituales. Los jugadores huelen demasiadas dudas de la cúpula con el entrenador. Parece germinar un divorcio entre la plantilla y Jiménez, situación que preocupa al director deportivo y al propio presidente. Algunos miembros de la plantilla, en conversaciones privadas, reconocen que las cosas no funcionan como en años anteriores y que el mensaje de Jiménez no termina de calar en el vestuario.
La derrota en Getafe ha provocado bastantes reuniones. Sería muy aventurado adelantar que el futuro de Jiménez pase por el encuentro del sábado ante Osasuna, pero puede anticiparse que la opción de destituirlo ya se maneja en los círculos más poderosos de Nervión. Aún queda Liga por delante, 18 jornadas y 54 puntos en juego, demasiado como para arrojar la toalla. Los técnicos piensan que la plantilla atesora potencial suficiente para salir de la situación y tocar, al fin, los puestos de UEFA cuando la temporada acabe.
Hay un plan. El club analizará y valorará la situación tras los encuentros ante Osasuna y Recreativo. La idea es que el equipo levante la cabeza, sume un par de resultados positivos y reciba con los brazos abiertos las incorporaciones de Kanouté, Keita y Koné. El sueño es que, con la reincorporación de los africanos, llegue el verdadero punto de inflexión.
La incertidumbre ha crecido, aunque, de puertas afuera, la estrategia del club será de firme tranquilidad. En los próximos días, Del Nido reforzará públicamente a Manolo Jiménez. También, la entidad deslizará su apoyo a través de sus mecanismos para escoltar a su actual entrenador hasta el final. Como sea, el presidente y la dirección deportiva quieren aguantar al técnico hasta final de temporada para evitar que se abra otra herida. Así, trabajarán con insistencia para allanarle el camino al entrenador en todo lo posible. Pero en el club tampoco están de espaldas a la realidad. Las dudas se han disparado peligrosamente y sólo una recuperación inmediata a golpe de triunfos podría anular las medidas de urgencia que ya están de sobra meditadas. El futuro de Jiménez está en juego.
Antonio Alvarez sería la solución de urgencia
El fútbol no entiende de otra cosa que de resultados. Aunque la intención y el deseo de los dirigentes del club es resistir con Jiménez hasta el final, los resultados serán los que dicten sentencia. Los máximos responsables manejan ya diferentes alternativas, con mucho sigilo, por si la situación se complica aún más. Si los tropiezos se encadenan y la presión obliga al club a prescindir del entrenador, la dirección deportiva deberá elegir un sustituto con muchos condicionantes. Veamos.
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El mercado no ofrece demasiadas alternativas. Además, el técnico que aceptara venir ahora exigiría la posibilidad de continuar la campaña próxima como máximo responsable si cumpliera una serie de objetivos. Estas condiciones eliminan a muchos candidatos, ya que en el Sevilla cada día tienen más clara la apuesta por Marcelino la temporada que viene.
En esta coyuntura es donde aparecería con fuerza el nombre de Antonio Álvarez. El club podría tirar del eterno segundo entrenador para escapar del problema. Álvarez conoce a la perfección a la actual plantilla, no necesitaría ningún periodo de adaptación y aceptaría asumir la responsabilidad hasta el verano para, después, dejar vía libre al nuevo entrenador. Estas cuestiones se han meditado en privado y, ni siquiera, se comentaron ayer en el consejo para evitar alguna filtración. Los próximos resultados dictarán sentencia.



