"Pensé que mi debut acababa en expulsión"
De rebote en rebote al tarraconense le llegó la oportunidad de debutar con el primer equipo en la elite de nuestro fútbol. Cuajó una buena actuación, dejando sensación de mando. Kiko vive con tranquilidad el momento, aunque sabe que es una estrella para sus vecinos, los de Alcover.

¿Cuántas veces le han felicitado por su estreno en Primera?
Muchas.
¿Cuánta gente de la que hacía años que no sabía nada se ha vuelto a acercar a su entorno?
Bastante.
¿Contento?
Pese al resultado que conseguimos, sí.
Lástima del gol inicial.
Cuando levanté la vista vi a Joseba Llorente encarando a Iñaki (Lafuente) y logrando el gol.
¿Cómo se le quedó el cuerpo?
Fastidiado, como a todos los pericos.
¿Con qué imagen se queda de ese momento?
Con la desesperación de los técnicos y de los compañeros.
¿La presión de estar en el banquillo con los profesionales es mayor que con el filial?
No. Siempre debes estar concentrado y mentalizado en apoyar a los compañeros y dispuesto en ayudar.
¿Cuándo le dicen que caliente?
Faltando dos minutos para que acabe la primera parte.
¿Le entró una gastroenteritis fulminante?
(Ríe). Para nada.
¿No se asustó?
Me hubiera gustado que fuera en otras circunstancias, pero le puedo asegurar que estaba muy tranquilo en todo momento.
Dicen que para un portero que sale relevando a un compañero es vital atrapar la primera pelota que le llega.
Es cierto. Eso te da seguridad a ti y al grupo.
¿Dudó en alguna acción?
Nos ejercitamos cada día con la intención de ir mejorando. No hay mejor prueba para comprobarlo que tener una oportunidad que la del domingo en Zorrilla.
Salvó dos jugadas claras de gol.
De eso se trata.
E hizo una salida a la frontal que le costó una amarilla.
Calle, calle, que pensaba que mi debut acababa en expusión.
¿Cierto?
Hasta que no vi la decisión del árbitro creía que me iba de cabeza a la ducha. Fueron unos segundos de sufrimiento. Por suerte, cuando la mostró, todo quedó en un susto.
¿La amarilla más dulce se su carrera deportiva?
Seguramente, aunque sigo creyendo que no hice falta.
¿Valió la pena pasar la infancia lejos de casa?
Sin duda. Como muchos compañeros que se alejan de los suyos a una edad muy temprana, lo pasé muy mal y hubo momentos en los que pensé en regresar a Alcover (Tarragona). Pero todo aquello me ayudó a ser más fuerte, a consolidarme y a poder soñar con un día como el domingo.
¿Llamará a Pedro Jaro?
No.
Él fue una de las personas que menos creía en usted cuando estaba listo para jugar en el Madrid Castilla.
Tenía una idea, un concepto diferente de portero. Al final creyó que otros lo podrían hacer mejor y conseguí que me dieran la libertad para poder firmar por el Espanyol, decisión de la que estoy cada día más feliz de haber tomado.
¿Qué le dijo Valverde?
Me transmitió confianza antes de salir al campo y luego me comentó que lo había hecho bien.
¿Nada más?
No.
¿Y ha llamado a Thomas N'Kono?
No, está liado en la Copa África. Con quien sí que pude hablar fue con Xavi García (entrenador de porteros) y me comentó que se sentía muy feliz por mi estreno.
¿Se ve para el partido del domingo?
Quiero que Iñaki se ponga bien.
¿Sabe qué pasa ante el Betis?
No.
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Se jugará el partido 200.
Pues sería un buen día para debutar en casa.



