Multifútbol
Llorente despertó la jornada con un gol a los 6,8 segundos, el más rápido que se conoce en la historia de Primera, y Raúl durmió la Liga con otro a los 31'' del derbi madrileño. No hay tregua para el Barça, que hace la goma ganando gris, así despachó al Racing. El Valencia se despeñó en Villarreal y el Espanyol cayó en Valladolid.


Llorente, güiza o Raúl; ¿Y ahora qué, Luis?
No había salido de la siesta el Multifútbol y nos dimos de bruces con el tanto de Llorente, el más rápido en la historia de la Liga. Excepto para los periquitos, claro, aquello fue como despertarse con un beso, una flor y el desayuno a pie de cama. Y el premio justo para un delantero de perfil bajo que se harta de meter goles (10) en ese Manchester de Valladolid, como Güiza en el Mallorca (11) o como Tamudo (10) con el Espanyol. Raúl, ay Raúl, es el cuarto español en la tabla de anotadores... Y Luis, atado a la declaración de intenciones que hizo tras llegar al cargo -"Llevaré a los que estén más en forma"-, se llena de dudas mientras la Eurocopa se le cae encima.
Casquerazos, al Hall of Fame de los chuts
Aumenta cada día el miedo a enfrentarse con el portero desde fuera del área, suerte más justa y más igual que el uno contra uno, pero aparecen por los resúmenes los últimos boy scouts de la larga distancia. Casquero, que abandera la causa, repitió la suerte ante el Sevilla con otro de sus ya conocidos casquerazos, disparos fácilmente reconocibles por la manera en que el manchego llega al borde del área, arma la pierna rápidamente, la pega rasa con el interior y la pelota sube hasta la escuadra. Casquerazo, sí, digno ya de figurar en el Hall of Fame de las maneras de chutar al lado de la folha seca, del penalti a lo Panenka o de la Bomba Inteligente del ex madridista Roberto Carlos.
Iniesta vuelve a ser cuatro
"No soy yo el que navega, quien me navega es el mar". Suena la deliciosa bossa nova de Paulinho da Viola mientras la toca Iniesta con su diestra embutida en seda, y parece como si no fuera él quien llevara la pelota, sino que la pelota mandara en el binomio futbolista-balón. El brasileño de Fuentealbilla aún ejerce de apafuegos: ayer, con Touré en África y Edmilson lesionado, regresaba al sitio para el que le hornearon en esa fábrica de Guardiolas llamada La Masía: la posición de teórico cuatro, pivote sobre el que rotar el juego culé. Más que cumplir, Iniesta volvió a ser casi el mejor de un equipo que, perdido Ronaldinho y ausente Deco, aguarda la explosión de Bojan y la vuelta del mejor Messi para encender del todo sus tiempos oscuros, mientras sigue navegando a la deriva con un único y menudo timón salvador: Andrés.
La lógica de Roig machacó al "manotazo" de Soler
Habla uno con Fernando Roig y entre sus palabras sólo descubre el olor de la coherencia. Poco extraña ya que este self made man haya montado, casi desde la nada, un modélico ejemplo de club, que basa su éxito en el buen fútbol y en la resolución de los problemas usando la razón. Dio gusto comprobar cómo Roig gestionó el affaire Riquelme, poniéndole necesarias dosis de paciencia a los caprichos del argentino. Da grima ver la forma en que Juan Soler ha agrandado, más que resolver, la crisis que él mismo montó en Mestalla. Esa política del aquí te pillo, aquí te aparto que se llevó por delante a Quique y que tiene abochornados a Cañizares, Angulo y Albelda. El 3-0 del Madrigal, los 11 puntos de diferencia, no son más que una victoria de la Lógica: el buen gestor suele derrotar al que hace las cosas al manotazo.
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El personaje: Casillas
Caras largas, aspavientos, broncas a los compañeros... ¿Por qué algunos porteros se quejan después de hacer una parada? ¿Acaso no es ése su trabajo? Al contrario que aquellas vedettes, Casillas para un balón imposible y luego mira sus guantes, se muerde los labios o, quizá, hasta sonríe. Ésa fue su manera de actuar después de detener, con la ayuda de su amigo el señor Larguero, un zapatazo de Agüero, derrotado alter ego en el derbi de ayer. Y así es como reaccionó hace pocos días cuando los internautas (viva la democracia de la red) le nombraron mejor portero de Europa en 2007 y reconocieron un poquito de los méritos que acumula desde que ocupó por primera vez los palos blancos, en San Mamés. Iker detiene balones del mismo modo que vive la vida porque la sencillez, en estado puro, también puede ser espectacular. Y el balón se detiene ante él: ya son más de 550 minutos imbatido, con la mística de un santo que siembra, como si de un humilde trabajo se tratara, mil milagros debajo de cualquier portería del mundo.



