Primera | Barcelona 1 - Racing 0

Henry y el resto, calcio

El Barça fue silbado pero ganó con un gol del francés

<b>REGRESO. </b>Thierry Henry, en la imagen en lucha con Oriol, volvió a marcar en la Liga. No lo hacía desde el 4 de noviembre.
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Era muy joven Thierry Henry cuando jugaba en la Juventus, pero aún se debe acordar del estilo que imponía por entonces su entrenador, Marcello Lippi. Así ganó anoche el Barcelona, que a trancas y barrancas consigue seguir una semana más la estela trazada por el Real Madrid: un gol del francés y a especular con el marcador a favor. Abonado al calcio, el Barça sólo se alegró a partir de la entrada de Leo Messi, convertido más que nunca en la única posibilidad de esperanza de un fútbol diferente.

Bien organizado, solidario en el reparto del esfuerzo, el Racing mereció otra suerte. Aguantó sin dificultad el ataque casi siempre cansino y previsible del Barça. Con Duscher y Jordi abocados a frenar la línea de pase, donde ni Iniesta, ni Deco (de nuevo titular pero lejos de su mejor momento) ni Gudjohnsen vieron la luz, todo quedó a expensas de lo que pudiera inventar el inusual tridente de adelante. Henry se comió un gol que la grada ya cantaba, cuando cabeceó alto un centro pasado de Zambrotta (22') y Bojan también pudo marcar de un testarazo, que se le fue a la derecha (25'). Giovani, siempre buscándose los cordones de las botas, escuchó algunos silbidos de su parroquia. Y a los 31' Henry llevó un poco de calma al pueblo culé: Oriol se encontró con una pelota encima, que le rebotó y quedó mansa para que Henry, esta vez sí, la rematara de cabeza. No marcaba en la Liga el francés desde el 4 de noviembre (al Betis). Ya le tocaba.

Eso fue todo lo que hizo el Barça en ataque antes del descanso, de ahí que su botín fuera desmedido. Es cierto, el Racing casi ni se asomó por el área de Valdés, empeñado Tchité en hacer machadas individuales, perdido Serrano ante el buen marcaje de Zambrotta, ensombrecidos todos por el oficio de un Milito cada día más solvente. Pero nada hizo el conjunto de Marcelino para merecer un 1-0.

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Serrano tuvo la suya y la única clara del Racing en la reanudación: en el único despiste defensivo, se plantó solo ante Valdés, pero eligió darle un punterazo con la derecha en vez de intentar colocarla a un lado; Valdés, eléctrico, se la sacó. Que el juego del Barça no es un primor lo demostró el público, que en varios pasajes del partido silbó a los blaugrana, y en especial a Giovani. En el momento del cambio, nada menos que para que entrara Messi, el mexicano había alcanzado su peor momento de juego.

Con Messi el Barça recuperó mordiente arriba, mientras el Racing la perdía, con los cambios de Colsa y Pinillos por Serrano y el agotado Tchité, que se fue agotado y con calambres. Se deslizó el encuentro hacia un aburrido final, con el Barça feliz por la renta: un gol, tres puntos, poco fútbol. Como en el calcio.

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