Guti vuelve al Madrid en un Calderón en llamas
No era titular en Liga desde noviembre. Motta, también de inicio

En el ránking de los derbis mundiales, establecido por la página web footballderbies.com (tan fiable como ustedes quieran suponer), el duelo entre el Atlético y el Real Madrid ocupa el puesto 54º, evaluado con una puntuación de 7,1 en una escala de intensidad sísmica que debemos entender muy similar a la escala Richter. El primer puesto de esta relación lo ocupa el Fenerbahçe-Galatasaray (8,6), seguido del Boca-River (8,5) y del Celtic-Rangers (8,3). En este índice que no considera precisamente el amor verdadero, el Betis-Sevilla ocupa el lugar 21º (7,7).
Es posible que a muchos de los que leen, prendidos ahora mismo por el entusiasmo del derbi madrileño que se aproxima, les sorprenda el dato. Incluso podrían indignarse al descubrir que el Coritiba-Atlético Paranaense (7,2), que también se juega hoy, supera en intensidad teórica al partido que se disputará en el Calderón.
Pero el dato no debería asombrarnos tanto: el Madrid no ha perdido en los doce últimos derbis ligueros (siete victorias y cinco empates) y el Atlético, que no gana desde 1999, sólo ha vencido en dos de los últimos 28. Eso no significa que se haya extinguido la emoción, pero sí ha menguado la rivalidad recíproca que debe presidir cualquier enfrentamiento entre equipos vecinos y aficiones contiguas. Y por consiguiente, se ha reducido la repercusión internacional.
Hablo del deseo de victoria. Mientras el Atlético invoca un triunfo que imagina con poderes mágicos, el madridismo persigue tres puntos, tres más. La diferencia es que el anfitrión vierte una hostilidad generacional sobre el partido y el líder no considera a su adversario más allá de esta batalla, y lo hace público para excitar más los ánimos del contrincante. Tal vez la ansiedad y la confianza expliquen, mejor que el juego, los últimos resultados.
Pero en esta ocasión hay aspectos diferentes. No es sólo que Madrid y Atlético se midan en la parte alta de la clasificación (aunque separados por diez puntos), es que se parecen en algo; en la pegada, en los delanteros, en su indiferencia por el centro del campo. En la elocuencia.
Una prueba: al tiempo que escribo escucho el debate entre dos aficionados rivales que se niegan a intercambiar al Kun por Van Nistelrooy, o a Robinho por Simao. Antes, creo recordar, no se jugaba a esto.
Javier Aguirre, que afronta estos encuentros con una sinceridad sospechosa, fijó ayer las coordenadas de su partido: Van Nistelrooy al norte y Casillas al sur. Maniatar a uno y desbordar al otro. No descubrió nada, pero, visto cómo neutralizó a Guti en pasados derbis (sucesión de faltas), apetece ver cómo afronta ahora la tarea.
Por otro lado, si tenemos en cuenta que el contragolpe es el camino más directo del Madrid hacia el gol, no sería tan descabellado que Aguirre entregara campo y balón. Aunque quizá el Calderón no sea tan paciente...
Cifras. Estratégicamente, la presencia de Motta cambia (y mejora) la fisonomía del equipo. El brasileño (25 años) se acepta como una pieza clave, aunque se trata más de una impresión que de una certeza. En sus 99 partidos en Primera, Motta sólo ha jugado 30 partidos completos, saldados con cuatro asistencias y seis goles, el último hace dos años, contra el Getafe.
No obstante, todo lo que sea perder de vista a Agüero (nueve goles y seis asistencias) y Forlán (siete tantos, cuatro a pase del Kun) es equivocar el objetivo. Ellos son el peligro y la solución. Ellos dan sentido a un juego por bandas que ha generado los mismos goles por derecha e izquierda: once por cada flanco. En ese apartado, Simao puede jugar un papel fundamental, al buscar las cosquillas de Marcelo o Sergio Ramos, que tendrán el impulso de subir. El indescifrable Reyes, que entró en la convocatoria, también podría aplicarse a ese cometido en los últimos minutos.
Alivio. En el Madrid, que completó la lista con Balboa y Salgado (ambos tocados), la gran noticia es la titularidad de Pepe, que jugará a pesar de arrastrar molestias en el tendón de Aquiles de su pierna derecha. El alivio que ha causado su recuperación (Heinze sigue lesionado) demuestra la importancia que concede el Madrid a este futbolista, tercero en el escalafón tras Van Nistelrooy (once goles) y Casillas (469 minutos imbatido).
Las dudas se concentran en el mediocampo. En esa zona, Schuster, podría contar con Guti (siete asistencias), lo que sentaría en el banquillo a Sneijder. Parece un buen movimiento, pero dejaría fuera a un fijo en las últimas victorias del equipo. Guti no es titular en la Liga desde que fuera expulsado en Murcia el pasado 25 de noviembre.
Aguirre y Schuster admiten la importancia del partido al concentrar a sus respectivos equipos, lo que no es habitual cuando juegan en la capital. El Madrid se siente espoleado por la eliminación de la Copa y el Atlético por todo lo demás. Puntos, moral, futuro. Eso es lo que hay en juego.
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El detalle: los dos equipos se concentraron ayer
No debería ser noticia, pero en este caso lo es por ambos bandos. La trascendencia del derbi ha provocado que Aguirre y Schuster cambiasen sus hábitos, decidiendo que sus hombres se concentrasen anoche en contra de lo habitual cuando juegan en Madrid. Los atléticos durmieron en el Hotel AC La Quinta, mientras que los blancos pernoctaron en el habitual Mirasierra Suites.



