El estadio Azteca da espacio a 300 grafitis futboleros
Pelé y Maradona son los más repetidos
En el mismo estadio en el que Pelé conquistó su cuarto Mundial o en el que la Argentina de Maradona alzaba su segunda corona mundial, el Coloso de Santa Úrsula alberga, desde ayer, el arte del grafiti con temática futbolera, esto es, la maestría de pintar las paredes y recordar los grandes momentos del estadio Azteca.
El primer Megaconcurso de Grafiti, donde 300 jóvenes plasmaron sus diseños en los muros de este estadio de la capital mexicana, recogió más de 900 bocetos con la única condición de que sus dibujos fueran relacionados con actos celebrados en el Estadio Azteca o con el mundo del fútbol. Los grafiteros contaron con cerca de 3.000 metros cuadrados de muros perimetrales pertenecientes al Coloso de Santa Úrsula, debido a que estas paredes se encuentran en un progresivo y claro deterioro.
Entre los 300 dibujos se pueden observar caricaturas como las de Ronaldinho (imagen de la derecha), en la que el jugador del Barcelona es fácilmente reconocible por la precisión del spray a la hora de perfilar su rizada melena y sus colosales dientes. Los grafitis desprenden viveza, color y contenido. Belleza a pie de estadio, pero con una diferencia respecto a las obras de arte en movimiento que dejaron en su día Pelé o Maradona, ya que estos dibujos gozan de una perdurabilidad tangible que ofrecen las paredes del estadio Azteca y las 9.000 latas de pintura donadas por una empresa para llevar a cabo esta iniciativa.
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El objetivo de esta actividad es rescatar el grafiti como una expresión cultural y del entorno urbano. La obra ganadora fue El templo de las emociones, una pintura que refleja las pasiones en el mundo del fútbol, y su autor se llevó una recompensa económica de 15.000 pesos.
"Me parece importante generar lazos de comunicación y de vínculos con los jóvenes y que no sean segregados por una sociedad que cada vez genera menos diálogo", dijo Joel Ortega, secretario de Educación Pública de la Ciudad de México. Los jóvenes acogieron la iniciativa con gran entusiasmo porque muchos de ellos, en otras ocasiones, han tenido que huir de la policía por pintar en las paredes y ésta era una oportunidad única de plasmar sus habilidades con el spray en un estadio con más de 40 años.



