Copa del Rey | Racing 4 - Zaragoza 2

El Sardinero se entrega al sueño de Marcelino

El Racing pasó goleando y la grada coreó a su técnico

<b>FESTIVAL GOLEADOR. </b>Los jugadores del Racing se hartaron a celebrar goles ayer ante el Zaragoza.
Mario Ornat
Actualizado a

El Zaragoza inició el partido con la estridente agitación de una corneta y lo terminó laminado por el Racing, que lo vapuleó a pelota parada después de acunarlo en el medio, en un largo y contenido ejercicio de superioridad. El debut de Ander Garitano no supuso ningún cambio. No es raro con un solo día de entrenamiento a sus espaldas. El problema de la zaga aragonesa tiene la radicalidad de lo estructural y supone una falla demoledora. El Racing le volteó el gol inicial de Oliveira y luego lo fue desarmando en todas las esquinas del campo, en cada pasaje intermedios del partido, hasta dejarlo desnudo y meterle un contundente 4-2.

El Racing encajó bien el primer tanto de Oliveira, que había entrado en el choque con un tranco exuberante que arrastró al Zaragoza, perfilado para el contraataque. Después, el conjunto cántabro tomó la pelota a su cargo y empezó a manejarla. Colsa expuso su despliegue oceánico y Duscher impuso el rigor de un guardia urbano. El Zaragoza cedió dos goles de cabeza a balón parado y perdió a Ayala por una patada de Tchité en la cabeza, al intentar una chilena muy poco católica. Ese episodio tuvo un efecto lastimoso en la seguridad defensiva del Zaragoza, ya de por sí muy liviana. Ayala aguantó media hora, pero se comportó como un boxeador tocado, al punto de perder de vista a Tchité en el área como un alevín. El racinguista aprovechó esa conmoción para empatar.

A partir de ahí, el partido cambió de manos y de pies. Todo tan sencillo como parece siempre todo contra el Zaragoza, un equipo de fragilidad enfermiza. Además el Racing pidió dos penaltis, uno de ellos muy razonable por mano de Diogo. Cuando Oriol cabeceó en escorzo praxiteliano el 2-1, el Zaragoza entró en descomposición. Larga y constante. No le sirve de nada la excelencia de sus delanteros, que para cualquier equipo supondría un cimiento de grandeza. Pero el Zaragoza se muere por abajo y por los lados. El Racing lo sabía. Cuando Serrano pateó como una mula sagrada su golazo para el 3-1, la grada se entregó a una fiesta incontenible y coreó a Marcelino. Milito apuró el final y Garay cerró de penalti la puerta de la Copa. El sueño del Racing no se termina.

Garitano: "Tenemos muchas cosas que mejorar"

"Hay muchas cosas que mejorar. Sólo tuvimos una mañana de entrenamiento y vamos a ver si poco a poco lo enderezamos. Los jugadores han dado todo lo que tenían, pero nos faltan conceptos y confianza. Los jugadores necesitan una victoria y a ver si la conseguimos el domingo. Caer eliminado nunca es bueno, pero esto nos va a dar más tiempo para organizar al equipo y entrenarnos. Tenemos calidad suficiente para recuperar al equipo y tirar hacia arriba. Hay aspectos tácticos que mejorar, pero lo más importante es lo anímico y hay que recuperarlo con un triunfo".

Marcelino: "Una de las mejores noches de mi vida"

"Esta es una de las noches más bonitas que he vivido en el fútbol. Ha sido un gran partido, con seis goles, y estoy muy satisfecho con el juego del equipo. Es la primera vez que paso a cuartos de final de la Copa y me siento muy halagado por el público, pero los que tienen todo el mérito son los futbolistas. ¿La UEFA? ¿La Copa? Los sueños, sueños son, y es de la realidad de lo que tenemos que disfrutar. No sé qué pasará en junio, pero hasta ahora hemos disfrutado mucho. Ojalá seamos capaces de mantener esta ilusión hasta el final y contemos con el apoyo de la afición".

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El detalle: Ayala terminó en el hospital

El defensa del Zaragoza sufrió una fuerte patada de Tchité cuando el delantero del Racing intentó una chilena, en el minuto 2. Ayala aguantó pero en el 30' se fue conmocionado y se le trasladó al Hospital de Valdecilla, donde se le hizo un TAC y pasó la noche en observación.

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