La obsesión del Madrid contra la fe del Mallorca
Puyas entre Manzano y Schuster. Saviola titular. Güiza, KO

Se pone interesante la Copa, lo que ya es toda una novedad. Manzano y Schuster se han cruzado declaraciones en la previa y han calentado el partido a temperatura de estufa. También eso se agradece. Siempre que no haya insultos ni soflamas guerreras, la disputa dialéctica se debe entender como un aliciente más. Otro juego. Y luego está el partido, pura Copa, un salto sin red y una bala cada uno.
Por partes. Manzano señaló el lunes en Onda Cero que el Mallorca se encontraría en el Bernabéu con dos enemigos: el Madrid y el árbitro. Ayer quiso apagar ese fuego y alimentó otro: reconoció al Madrid como único adversario y acto seguido se declaró amigo de Medina Cantalejo (trencilla en cuestión) y le deseó suerte. La declaración sonó como esos apretones de manos que crujen los dedos del otro. Amici.
Schuster, por su parte, tuvo la mañana germánica. En este caso, la culpa fue de los periodistas, hay que admitirlo. En lugar de hablarle de asuntos agradables, como los atardeceres en Andalucía o los ponys que vuelan, le preguntaron por las sospechas de Manzano, por Capello, por el mal juego del equipo y por los desplomes en la segunda vuelta. El entrenador afrontó cada cuestión con una gravedad fúnebre. Dio cierto miedo, y eso que vestía un jersey rosa chicle.
Por lo demás, tanto Manzano como Schuster están en su derecho de defender a sus respectivos equipos. El entrenador del Mallorca se sintió perjudicado por el árbitro en la ida (con razón) y ahora se cubre. Enfrente, el técnico alemán denuncia una estrategia que conoce y practica, y, al tiempo, se queja de que sus sospechas acaben en expediente y las de otros en debate. Si se evitan los dramas, la pelea es de mosqueteros.
El partido tiene miga. A diferencia de lo que sucedió en la ida, ahora resulta imposible no prestarle atención. El Mallorca sigue a dos puntos del descenso, pero la Copa es una invitación irrechazable. Parte clasificado (0-0) y le vale cualquier derrota mínima en la que consiga más de un gol. Le sirve, por ejemplo, el resultado que sacó en la Liga: 4-3.
Ausencia.
Manzano no podrá contar con Güiza, medio lesionado y medio reservado para el partido del próximo domingo en el campo del Levante. La ausencia no es una tragedia si pensamos que tampoco jugó en la ida. Sin él, Trejo y Arango forman una interesantísima pareja de ataque que combina lo que promete el argentino y lo que cumple el venezolano. Ellos fueron los autores de los goles hace una semana.
El Mallorca alineará una mezcla equitativa de suplentes y titulares. Con respecto al último partido liguero (2-2, en Zaragoza), repiten seis jugadores: Varela, Fernando Navarro, Jonás, Ibagaza, Trejo y Arango. Y los coperos no son relleno: Moyá, Ballesteros, Ramis, Basinas y Borja Valero. Es un buen equipo.
Schuster también se guarda cartas. No han sido convocados ni Casillas, que sigue con dieta blanda, ni Raúl, que apunta al derbi. Descartados los seis lesionados (Pepe, Heinze, Metzelder, Robben, Balboa y Soldado) y descontado Diarra (en la Copa de África), la lista se redacta sola. El once, sin embargo, incorpora novedades: vuelve Ramos, Guti será el mediocentro, Baptista ejercerá de Raúl y Saviola jugará como delantero centro.
Si cualquier combinación del Madrid promete, en este caso tendremos la ocasión de ver a Baptista en el puesto que le convirtió en goleador (50 tantos en dos temporadas con el Sevilla). Saviola, por su parte, jugará su tercer partido como titular (lo fue ante el Depor y en Alicante) y a la tercera suele ir la vencida. Van Nistelrooy esperará en el banquillo con el equipo de extinción.
El Bernabéu es la otra baza. Esta temporada, el Madrid ha ganado trece partidos oficiales en su estadio, entre Liga, Champions y Copa. De ellos, sólo cuatro los ganó por la mínima, y únicamente uno, precisamente contra el Mallorca, le eliminaría esta noche.
El juez. Por sugerencia expresa de Manzano, el árbitro es el tercer factor en juego. Medina Cantalejo será examinado con microscopio y pasado por los rayos X en busca de algún indicio perverso. Andaluz como el entrenador del Mallorca, Medina fue el árbitro del Barcelona-Real Madrid cuando un cochinillo perdió la cabeza.
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Mientras que para el Mallorca la Copa es una esperanza, para el Madrid se ha convertido en una necesidad histórica. Sin títulos desde 1993 (victoria ante el Zaragoza), solamente en una ocasión el club sumó más de 14 años sin levantar el trofeo: la sequía duró de 1917 a 1934 (18 temporadas). Después, únicamente se recuerda otra racha como la actual, que terminó con la victoria de 1962 (frente al Sevilla).
La excelencia que busca el Madrid también pasa por aquí, por esta noche y esta cita. Por este Mallorca.



