El Mallorca acaba con la era Víctor Fernández
El Zaragoza, a dos puntos del descenso, lo destituyó ayer

Los domingos tienden a parecerse entre sí, eso lo sabe cualquiera. El Zaragoza lleva tres meses instalado en el día de la marmota, como Bill Murray en la tragicómica pesadilla que aquí fue titulada Atrapado en el tiempo. La secuencia alcanzó su culminación ayer frente al Mallorca, otro que sacó partido de la crónica indecisión aragonesa y se llevó un empate subrayado por la creciente y pesada impresión de hastío de La Romareda. La ola pesimista resultante terminó de convencer al club aragonés para la destitución de su técnico, al que le quedaban dos años más de contrato. Elegido como bandera del nuevo Zaragoza post Soláns, Víctor Fernández no pudo sobrevivir a nueve jornadas sin victoria. La lógica de los resultados sigue siendo para los técnicos un obstáculo infranqueable. Un equipo como el Zaragoza a dos puntos del descenso no precisa diagnósticos.
En el partido, Zaragoza y Mallorca se tomaron de la mano y compartieron por turnos alguna virtud y bastantes defectos. Con ese vaivén mediocre convirtieron un encuentro muy soso en un disparo al aire, expreso en la zancada de cuatrocentista del galgo Jonás, jugador que reduce el fútbol a una carrera de velocidad y que fue la apuesta ofensiva más constante del Mallorca. Hay pocas cosas más imprevisibles que un partido entre dos equipos medianamente desnortados. Éste incluyó dos goles preciosos (la volea de Varela que abrió el marcador y el segundo de Diego Milito) y otros dos regalados: el de Güiza y el primero del argentino, excavado literalmente por Sergio García en una presión desesperada al portero Lux. Güiza, como es de esperar en un tipo como él, dejó su nombre impreso en el partido. Había salido tieso tras el descanso, empató, y se fue igual de tieso por donde había venido. Tuvo que pedir el cambio antes del final porque se le puso la musculatura tensa como cuerda de guitarra. Cerró la tarde un equitativo reparto de ocasiones para deshacer el empate. Como la memoria es selectiva, cada uno hará memoria de las suyas. El que viera el partido, sin embargo, se fue con la cabeza vacía. Otro domingo cualquiera. Y sin embargo, un domingo con adiós siempre es un domingo distinto. Algunas despedidas forman parte de la historia.
Manzano: "El empate nos sabe muy bien"
"El empate nos sabe bien porque íbamos por detrás y hemos conseguido empatar frente a un rival notable. Si ganamos al Levante este punto será muy bueno, pero lo es de cualquier manera. Rompemos una dinámica negativa y nos da moral para la Copa y para la visita al Levante el domingo. No dimos el partido por perdido y fuimos a por él. No queríamos arriesgar a Güiza, pero lo tuvimos que sacar. Él nos dio el punto, pero me pidió el cambio porque empezaba a sobrecargarse, pero no está lesionado".
El club puede darle la alternativa a Garitano
Ander Garitano -entrenador del División de Honor juvenil del Zaragoza y ex futbolista del club- es el candidato mejor colocado para hacerse cargo del equipo hasta final de temporada. El club lo tanteó hace algunos días y su nombre sonó anoche por delante de otros candidatos que se han barajado en las últimas semanas: Vicente del Bosque, Irureta o Poyet. Garitano cumplirá 39 años en febrero y ha dirigido a equipos inferiores del Zaragoza desde que se retiró. Este verano tomó a su cargo al juvenil y ahora puede relevar a Víctor Fernández, que anoche alcanzó una rescisión amistosa de su contrato con el Zaragoza. A Víctor le quedaban dos años más de contrato, opcionales. Tenía una ficha de 800.000 euros brutos por año, con una cláusula de desenganche al final de esta segunda campaña de sólo de 200.000 euros brutos, que será la indemnización.
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El detalle. Güiza goleó y no pudo terminar
Manzano decidió confiar en la pareja Trejo-Arango y no forzar a Güiza, la gran novedad de la lista tras su rotura de fibras una semana antes contra el Barça. Por fin entró tras el descanso y firmó el empate a dos, pero antes del final pidió el cambio por una sobrecarga y lo relevó Borja Valero.




