Copa del Rey | Zaragoza - Racing

El Racing pone a prueba el 'espíritu del Bernabéu'

El Zaragoza llevará el peso frente a un rival sin Tchité y Munitis

Mario Ornat
Actualizado a

Esta noche la Copa y la vida toman velocidad para el Zaragoza con el primer choque de octavos frente al Racing. Es un partido de ida y como tal proveerá comportamientos distintos por parte de los dos equipos: será el Zaragoza el que soporte el peso de las operaciones, el que tenga que dar un paso adelante, un poco por la personalidad del Racing y otro mucho por sus bajas en ataque: Tchité y Munites. En el caso del Zaragoza el partido incorpora también la posibilidad de una confirmación de eso que llamamos el espíritu del Bernabéu: este encuentro y los próximos deben convencernos de que aún hay vida en un equipo corto de efectivos y de méritos.

Si el equipo y su gente precisaban algo en lo que creer, ya lo tuvieron en el Bernabéu. Ahora exigen algo de lo que alegrarse. Porque nueve partidos con un solo triunfo (el 3-1 al Pontevedra) suponen argumento suficiente para poner en cuarentena todo. Pero al Zaragoza le cuesta mucho este año la mínima felicidad: ahora que Víctor había encontrado un modelo con tres puntas, Diego Milito aparece con una sobrecarga que le pone difícil su participación hoy.

Ese contratiempo puede variar la alineación de manera notable y dar entrada a Óscar en la banda. Al margen de eso, Víctor meterá cambios con Gabi y Paredes en los puestos de Juanfran y Luccin. No parece probable que la cosa vaya a más porque, ante todo, hace falta un buen resultado.

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Eficacia. El Racing se comporta como se comportan los equipos de Marcelino, equipos de autor sin aspavientos, sin excesos en la personalidad de su técnico. Marcelino es un tipo pulcro y sutil en el que quizás lo más sonoro sea su apellido (García Toral) y los resultados de los conjuntos que dirige. En La Romareda, en la segunda jornada, ya dejaron una impresión poco amable.

El Racing de hoy está rebajado por las ausencias: seis en total y al menos tres de titulares como Oriol, Tchité y Munitis. La última, más que notoria porque el pequeño gran hombre cántabro hace tiempo que tiene en su equipo un efecto simbólico, bien traducido al juego. A Marcelino los equipos acostumbran a salirle ordenados y muy próximos a sus ideas. Para hoy quiere a un Zaragoza que ataque y a un Racing que especule a partir de ese ataque. No lo dijo exactamente así, pero será así. La prudencia en las palabras compone otra de sus virtudes. Los datos explican la seriedad táctica del Racing: con 18 goles en 18 partidos de Liga ha sacado 29 puntos. Un peligroso prodigio de eficacia.

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