"En el Bernabéu encontramos el camino"
Las claves del 'cambio': anticipación, rapidez, presión y solidaridad
Después de un largo invierno de ocho partidos, el Zaragoza ha encontrado un modelo: lo expuso en el Bernabéu, y ese hallazgo parte en dos su trayectoria. O al menos esa es la esperanza a la que se aferran la afición, la crítica, jugadores y entrenador. Todos hicieron ayer una lectura optimista de la derrota, resumida en una frase que se oyó en la sala de prensa y en privado: "Éste es el camino".
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Quedan para el recuerdo los más de 20 remates y la portentosa actuación de Casillas, pero el Zaragoza estuvo lleno de virtudes individuales y colectivas que le enseñaron dónde puede llegar. Por primera vez en mucho tiempo vivió en tensión en todas las zonas. Aseado y veloz en el manejo, solidario con el balón y sin él. Los centrales anticipaban y transmitían agresividad, valor escaso este año. Por afuera, Juanfran y Diogo saltaban sobre los extremos contrarios.
En el medio, el Zaragoza fue dueño y señor. Luccin tapó, corrió y jugó. Celades movió el juego con su habitual armonía, sin ceremonias de despiste: en corto y por afuera a Zapater y García, llegadores constantes; en largo a Diego y Oliveira. La presión fue la otra clave y nació en la punta. La enorme mejora física de Milito y su sinergia con Oliveira y García han renovado el ataque, que ahora es un ventarrón: molesto sin la pelota, dinámico y fulgurante para crear espacios y peligro. El partido del Zaragoza con la pelota fue espectacular; el que jugó sin ella, magnífico. Y aún más esperanzador.




