Primera | Sevilla 3 - Betis 0

Dos mundos distintos

L. Fabiano, Alves, Capel y Navas se comieron al Betis

<b>UN RODILLO. </b>Los sevillistas celebran uno de los tantos de su aplastante victoria ante el Betis.
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Sevilla y Betis viven en mundos distintos. Hace más de dos años, los equipos emigraron a planetas separados por años luz. Uno acudió al lugar de reunión de los poderosos, donde se decidían las cosas importantes del Universo. El otro, se refugió en el infierno para sufrir entre llamas. El derbi fue un fiel reflejo de estas dos realidades.

Es cierto que el encuentro lo rompió el engaño de Luis Fabiano, que marcó su primer gol con el brazo. Pero el partido ya nació muy desequilibrado y acabó confirmando el poderío actual de la sangre rojiblanca, con el Betis pidiendo clemencia. El potencial ofensivo del Sevilla es descomunal y era cuestión de que comenzara a ejecutar. Y lo hizo muy pronto, sin especular. El derbi, salvo los minutos iniciales, pasó a ser un duelo entre niños y hombres, velocistas y simples aficionados a la carrera por el parque, balas y escopetas de fogueo. El ritmo y la calidad del Sevilla fue tremendamente superior. El Betis acabó en el fango, sin opciones y evidenciando que cuenta en nómina con muchos jugadores de Segunda.

Damiá, Toni y Melli acabaron desbordados por el caudal de fútbol de Navas, Alves y Capel. Cada acción por banda era un desembarco bestial. A las infernales llegadas por los costados se sumaban el nivel sublime y la eficacia de Luis Fabiano y la capacidad de templar de Kanouté. Poulsen y Keita parecían dos superhéroes al lado de Arzu y Rivera. El Betis sólo arrancó alguna ilusión al principio, cuando buscó balones largos para inquietar a los centrales. Poca cosa. Sólo Edú mantuvo una figura digna. Cuando desapareció, el ataque bético se redujo a la nada. Tras los goles de Luis Fabiano y Alves, el Sevilla se dejó ir, pensando en el Barça. El Betis tuvo bastante con no recibir más golpes. Dos mundos distintos pasaron por Nervión. Y Lopera cerrando los ojos en el Gran Poder...

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El DERBI FUE DEPORTIVO

Edu tuvo que jugar todo el encuentro con la cabeza vendada, por culpa de un choque que sufrió con un compañero. Pero el derbi fue deportivo, limpio y sin ninguna jugada fuera de tono. No hubo ninguna acción desorbitada.

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