Yo digo | Mario Ornat

Voluntad y gol, la dieta para renacer

Mario Ornat
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Casi todo lo que le ha podido ir mal al Zaragoza esta temporada, se le ha torcido. Reunió un equipo cuya ambición declarada tenía que ver con la consolidación europea y la construcción a medio plazo de una alternativa a la clase noble de la Liga: una revisión del modelo del Sevilla, diríamos, o del Villarreal. Pero la inadaptación de sus defensas, la lenta puesta en acción de jugadores principales, una epidemia de lesiones que dura tres meses y la eliminación prematura en la UEFA le dieron la vuelta a la previsión. El fracaso con el Aris ha tenido un efecto lento pero demoledor. Erosionó las conexiones internas en el vestuario y las transversales con el club. La gente entró a desconfiar y la crítica buscó indicios de corrupción interna. El resultado fueron siete partidos sin victoria y una pérdida de credibilidad de la que intenta rehacerse.

A veces las crisis en los equipos tienen que ver no tanto con grandes problemas (enfrentamientos, falta de calidad o de compromiso, ineptitud de técnico o futbolistas... síntomas convencionales) sino con detalles que nadie juzgaría dramáticos, pero que van pelando los cables hasta colapsar el mecanismo. Algo así le ha ocurrido al Zaragoza, un equipo demasiado vulnerable para su talla. Ahora trata de recoger las piezas alrededor de la voluntad colectiva y los goles de Sergio García, Milito y Oliveira. Para un equipo metido en problemas el Bernabéu supone una prueba mayor, pero ofrece dos posibilidades: la supervivencia y la resurrección.

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