El Zaragoza se pide una Copa helada
El equipo sale a por el Pontevedra en una noche gélida y venenosa
A veces la Copa trae cicuta, veneno socrático que acaba hasta con el pensamiento. Un 1-0 compone un resultado ponzoñoso y de esto ya hemos hablado antes porque el Zaragoza lo comprobó frente al Aris de Salónica, malvado precedente que resulta imposible obviar antes del partido de esta noche. Puede que el Pontevedra por sí solo parezca escaso rival incluso con ventaja, pero hay dos matices un poco tópicos pero bien ciertos: primero, que cualquier equipo sabe jugar al fútbol y jugar el fútbol, que parece lo mismo pero no es igual. Se quiere decir, igualar por abajo lo que no se puede alcanzar por arriba; y por otro lado, lo que no sea el Pontevedra podría llegar a complementarse con lo que no sea el Zaragoza. O sea, que el equipo aragonés es un interrogante hace ya meses. Una incertidumbre, un disparo al aire.
Sólo por eso se hizo posible el 1-0 en Pasarón, tan lejano en el tiempo pero tan evidente en la noche de hoy. El desprecio permanente que se le está haciendo a la Copa del Rey en este país parece digno de conspicuos republicanos o de ácratas conjurados contra el fútbol o una de sus competiciones más hermosas. De otro modo no se puede entender que una eliminatoria dure dos meses y medio para acabar jugándose repartida por la primera semana de enero, justo cuando más calienta el sol... en Australia y las islas del Pacífico Sur. Nunca nadie vio a un espectador meter un gol, y alguien lo subrayó para chanza general cuando le hablaron del ambiente de un partido. Tampoco jamás los elementos anotaron en ninguna portería, aunque aquel gol que hizo Violeta podría considerarse hijo de la niebla.Esta noche el partido va a tener mucho que ver con el frío, de todos modos. Habrá que ver cómo responde ese césped maravilloso de La Romareda, inmaculado como alfombra cálida de pelo persa en su estreno hace unas semanas, a la lluvia helada de ayer. Y habrá que ver quién se atreve a ir a la grada en una noche así.
El ambiente será helador, pero ojo porque puede arder Troya si el Pontevedra le pinta la cara también al Zaragoza... El año ha empezado caliente, con otro episodio del soterrado conflicto que D'Alessandro mantiene con las lesiones musculares, el entrenador y, ahora, todo el club. Sin el argentino en la lista, Víctor confiará en Zapater para la banda derecha y en Sergio García a pie cambiado en el flanco opuesto. En la portería estará López Vallejo, presente en el 1-0 de Salónica y en el 1-0 de Pasarón. Esa coincidencia no lo señala. Sólo viene a subrayar la dura vida del portero reserva.
El regreso de Luccin al equipo tras su sanción contra el Valencia lo empareja con Celades, que es el nuevo gobernador de la plaza. La penúltima versión de un medio centro en el que sigue faltando Matuzalem y del que saldrá Zapater para escorarse a un lado. Todo eso salpimenta el partido con intereses colaterales, pero la cuestión está clara como el agua helada: hay que remontar el resultado de la ida. Un fracaso dejaría a Víctor pendiente de la decisión final. Esto no es información, es pura lógica.
Año nuevo.
Xavi Gracia, el entrenador del Pontevedra, se trae hoy a Zaragoza a toda la plantilla, para disfrutar de la fiesta o en todo caso para vivir una experiencia inolvidable. Esa aproximación al partido es típica de este torneo. Típica y peligrosa. El Zaragoza lo sabe. Quiere la Copa para la va a tener que sudar, en medio del frío polar y de la desconfianza.
El Pontevedra se comportó en la ida con dignidad de equipo que cree en el juego, en el fútbol. Jugó aseado y se afiló mucho con Xavi Moré y el empuje del argentino Víctor en el carril del medio. Todo eso jamás hubiera debido darle para rebasar al Zaragoza, pero en esos días el Zaragoza estaba para el arrastre. Ahora al menos tiene algún pase. Entre 2007 y 2008 sólo hay un día de distancia, apenas un segundo y sus fracciones. Para el Zaragoza ese espacio ha sido poco más de una semana: veremos qué ha cambiado.
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