Primera | Decimoséptima jornada

Multifútbol

El Real Madrid ganó en el Camp Nou y asestó a la Liga un golpe tremendo. Ni siquiera el Atlético y el Villarreal parecen capaces ahora de seguir el ritmo blanco. Por abajo, se hunde un poco más el Levante tras sucumbir contra el Deportivo, y se aprietan antes del parón Valladolid, Murcia, Almería y Athletic.

<b>El personaje: Pepe</b>
José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Zigic se recicla

No fueron las virtudes de área las que permitieron al gigante Zigic colarse en el santoral del Racing. Ni sus remates de cabeza, ni la tranquilidad para bajarla, ni siquiera lo sobrado que juega de espaldas al arco. Nos sorprendió a casi todos la facilidad con la que un tocho de 2,02 regateaba, chutaba y asistía en espacios reducidos, desafiando así las leyes de la física. Un año después, las defensas escarmientan y Zigic ha escapado del anonimato. No cuenta ya con el factor sorpresa y, más desconfiados, los centrales prefieren recularle. Ahora, con Koeman, el serbio se recicla: vive más cerca de portería, la juega mucho menos por abajo y explota su simpar corpulencia donde el penalti es ley máxima. Con sus goles en Irún y en Zaragoza, Zigic ha adoptado el rol de tanque que todos esperábamos de él antes de verle jugar.

Sevilla es kryptonita para Coltorti y Vogel

Sevilla es el lugar que nunca se pone de acuerdo, tierra de pasiones enfrentadas capaz de montar debates hasta en los semáforos. Suiza, paladín histórico de la neutralidad, reside en las antípodas espirituales, y quizá por eso sus discípulos sufren la ciudad del Guadalquivir como Superman la kryptonita: dos veces se ha enfrentado Coltorti al Sevilla y en ambas (con el Grasshopper y, el sábado, con el Racing) ha encajado el meta la sonrojante cifra de cuatro goles. Mientras, al otro lado de la ciudad, en Heliópolis, su compatriota Vogel se entrena en solitario y nadie comprende por qué un pivote que oxigenó al Milán no le sirve de suplente al Betis. Sevilla no aguanta tipos neutrales.

Manu complica aún más a Luis

Manu del Moral tiene cara de no haber matado una mosca, y quizá fuera esa pose de inocencia la que le condenó al ostracismo a principios de temporada. Michael Laudrup acababa de aterrizar en Getafe y los novatos suelen meterle primero mano a lo que les parece más bizcochón. No importó. A pesar de haber comenzado con ese hándicap, el jiennense hace a menudo partidazos como el que jugó ante el Almería y les toma ventaja a otros delanteros españoles en la carrera por la Eurocopa. Villa se ha salido de los resúmenes y Raúl ha levantado el pie, pero siguen brillando mucho Torres, Güiza, Tamudo... Y Manu: otro dolor de cabeza para Luis.

'Lo Pelat' se mueve ahora como un 'quarterback'

De la Peña pasa de los 31 y Valverde raciona sus partidos con argumentos físicos y colectivos, pues no le ha ido mal al Espanyol sin el cántabro. Ayer, el Txingurri sacó a Iván al césped del Calderón cuando más necesitaba de su capacidad para buscar la espalda rival, con el Atlético aculado en tablas. Y Lo Pelat nos enseñó una nueva manera de interpretar el espacio: ya no lanza el balón a la primera, o tras un regate. Ahora mira, espera un segundo y pega casi siempre dos pasos atrás, zafándose de su marcador y ampliando al mismo tiempo (cuestión arquitectónica) la perspectiva de pase. De la Peña juega con la actitud de un quarterback de fútbol americano, así fue como le sirvió el 1-2 a Luis García.

El personaje: Pepe

Los derbis nacieron diseñados para ser encuentros de ida y vuelta, con los focos permanentemente encima de los artistas, pero Baptista y Pepe convirtieron el clásico de ayer en el día mundial para reivindicar las clases medias. Destacó sobre casi todos el central, empeñado como sigue en parecernos barato a pesar de haber costado 30 millones de euros. Primero, Pepe se sobrepuso a la obligación de amortizar ese gran desembolso, por el que algunos puristas se echaron incluso las manos a la cabeza. Luego, el ex jugador del Oporto nos ha hecho pensar en algo para lo que no albergábamos esperanzas desde hace tiempo: que por fin tenga cura el criticadísimo centro de la defensa madridista, lugar que más dolores de cabeza ha causado a sus aficionados en unos últimos tiempos huérfanos de Santamarías y Benitos, Quincoces o Hierros. Hace semanas nos preguntábamos en esta misma sección si sería Pepe El Central Elegido, el que acabaría con la maldición. Ahora, tras su bautismo de fuego en el Camp Nou, estamos mucho más cerca de dar una respuesta afirmativa.

DJ Chaparro acierta de nuevo

Sigue moviéndose el Betis al ritmo que marca DJ Chaparro, ese pinchadiscos recién llegado a la Primera División. Esta semana ha sonado en el vestuario verdiblanco Poquito a poco, de Chambao, y así les ha ido, con un empate en Valladolid. Puntito a punto, sí.

Sorrentino desafía a Buffon

El Villarreal fue también mártir de las paradas de Sorrentino, sensación en la Liga y bendición para un Recre que suma gracias a las exhibiciones del italiano bajo palos. Buffon tiembla y Donadoni, seleccionador azzurro, apunta en oro el nombre del recreativista.

Guardado y el fútbol-riesgo

Levante-Depor: Courtois se abalanzó sobre el liviano cuerpo de Guardado y el costalazo del mexicano le dolió hasta a los que miraban. Otra vez la Liga nos recorrió el cuerpo con escalofríos porque el fútbol suena cada día más a deporte de riesgo.

Plasil, goleador reconvertido

Qué delantero se perdió el fútbol con el checo Plasil, que en Mónaco, de pivote, marcó dos goles en cinco años y en Osasuna, reconvertido al extremo izquierdo, lleva ya cuatro en 16 partidos. No hay dudas: el área es su sitio ideal.

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Un buen arbitraje de fin de año

Acabamos el año con un arbitraje, el de Álvarez Izquierdo en San Mamés, que nos hace soñar con tiempos mejores. El catalán lo vio todo: penalti por mano, otro por agarrón y hasta un escupitajo de Iván Alonso a la grada que le valió al uruguayo la justa expulsión.

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