Al Cádiz le toca el gordo y el Nàstic sigue sin rumbo
Casas desequilibró el encuentro a falta de tres minutos

La Navidad trajo la alegría a Cádiz y el dolor y la lágrima a Tarragona. El conjunto local protagonizó un ejercicio de incapacidad colectiva, falta de acierto en el remate y, sobre todo, ausencia de fe por ganar el encuentro. El Submarino, ramplón durante casi 80 minutos a pesar de que su técnico dijese que "jugaron para ganar", se limitó a replegarse y a salir al contraataque, pero terminó el encuentro en el área de Roberto y con el triunfo en el bolsillo.
El tercer peor conjunto fuera de casa de la categoría decidió ser precavido y tentar a la suerte. Buen día para hacerlo, este 22 de diciembre, jornada por antonomasía de la Lotería. El gordo del sorteo viajó hasta Cádiz y fue cantado casi en la última fila de la décima tabla. Lo de lo amarillos también es digno de ser estudiado en Harvard, por ejemplo. Tanta calidad en su plantilla y tantos ex 'Primeras' para tan sólo eso. Pero por lo menos fue más de lo que ofreció el Nàstic, que no merece capítulo aparte, sino un libro entero para explicar las incógnitas de su inocuo juego.
Si la primera parte sobró, a excepción de un gran cabezazo de Mairata que se estrelló en el larguero y de alguna escapa peligrosa de Dani, la segunda aportó la salsa al encuentro. El Nàstic encontró el camino para entrar con peligro en el área grana, pero ni Maldonado, ni Miku ni Antonio López demostraron tino. Fueron sólo diez minutos de lucidez, porque el Nàstic no aprovechó el tirón de su juego. Le falta motivación y fe a un equipo plagado de jugones, pero mermado en otras lindezas.
El Cádiz llegó con una consigna: "Alguna tendremos". Y así fue. Corría el minuto 87 y el Nàstic jugaba con diez por la expulsión de Abel Buades, cuando Gastón Casas empujó el balón a puerta a pase de Dani. Su posición era fronteriza, entre el fuera de juego y la legalidad. Después de varias repeticiones, el jugador, que llevaba sólo diez minutos en el campo, estaba en línea con Óscar Rubio.
Ese gol deja al técnico local Javi López en idéntica situación, al borde de la continuidad y el despedido. Habrá ultimátum ante el Granada 74 en el primer partido de 2008. Y al Cádiz le da la vida. Podrá comer las uvas más tranquilo. El ascenso a Primera ya no está tan lejos.
Javi López
"Estamos fastidiados por la derrota. Soy un profesional y no me preocupa mi situación. Tengo la conciencia tranquila, porque sé que estoy trabajando para lograr buenos resultados. Esto sólo se arregla con más trabajo cada día. He visto a equipos en peores situaciones de las que ha salido adelante".
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Antonio Calderón
"Tuvimos al Nàstic controlado en todo momento. En la segunda parte tuvimos llegada y pudimos marcar. Hicimos un encuentro muy completo y merecimos el triunfo. Sabíamos que ellos eran rápidos y que tendrían la posesión, pero nosotros también jugamos los 90 minutos para ganar el encuentro".



