Schuster jugará con los meritorios en Alicante
Nueve titulares se quedan en Madrid. Expectación en el Rico Pérez

A pesar de los esfuerzos de la Federación (dobles partidos, calendario caótico y desprecio general), la Copa sigue teniendo encanto, incluso en los dieciseisavos de final. En esta ronda el interés reside en los emparejamientos menos frecuentes, especialmente llamativos cuando se miden un equipo grande y uno pequeño, como es el caso. Entonces es costumbre profundizar en la peripecia humana de los futbolistas más modestos y rastrear cuántos fontaneros o bomberos, por decir algo, se encuentran en la plantilla. Lo que deseamos es enfrentar a los ciudadanos de a pie más cualificados contra la gigantesca maquinaria de un club poderoso. En el fondo es Cenicienta, Pulgarcito, el argumento del hombre corriente sometido a una prueba heroica. Es Alicante-Real Madrid.
Como suele ocurrir, la expectación en Alicante es máxima y se espera que haya más de 20.000 espectadores en el Rico Pérez. Después de fallar en las tres últimas promociones de ascenso a Segunda (y tras seis años sin bajar del sexto puesto), equipo y aficionados sienten la lógica necesidad de codearse con los grandes, aunque sea por una noche.
En justa correspondencia, el equipo local ha preparado el partido con mimo, aunque sin perder de vista su vida mortal, esa que le sitúa en la tercera posición del Grupo III de Segunda B, a diez puntos del Girona. Ese es el terreno que mejor conoce José Carlos Granero (44 años), ahora entrenador del Alicante, y antes de Hércules, Nástic, Levante, Novelda, Benidorm, Villena, Jávea, Ontinyent y Lliria. El Mediterráneo no tiene secretos para él.
El Madrid, que viajará hoy a Alicante, se presenta con el equipo de reservas, aunque la relación no desmerece. Schuster dio ayer la lista de 16 y se dejará en la capital a nueve titulares: Casillas, Ramos, Cannavaro, Diarra, Baptista, Sneijder, Raúl, Robinho y Van Nistelrooy. Todos apuntan a fijos contra el Barcelona. Pepe, clave en los últimos encuentros, sí estará en Alicante, como Marcelo y Heinze.
Cambio.
El equipo de hoy no es muy distinto del que jugó el Trofeo Bernabéu contra el Partizán (2-0), con la ausencia de Baptista, que ha subido en el escalafón. Su puesto de meritorio lo ocupará Guti y es una incógnita su respuesta deportiva, física y anímica. Ya hemos dicho bastantes veces que Guti no se mueve por estímulos convencionales.
El ejemplo de Baptista debería hacer pensar que las pruebas valen. La enseñanza también sirve para jugadores extrañamente estancados como Gago, Higuaín, Drenthe, Saviola y, sobre todo, Robben. Al holandés se le acaba la fase de aclimatación y se le aproxima el tiempo de las dudas. En estos partidos debe demostrar que tiene talla mundial.
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Como se deduce por la enumeración de ilustres, el Madrid saldrá con un plan de ataque esplendoroso. Si añadimos que el Rico Pérez es un campo grande y propicio para el fútbol, quedan anuladas las excusas.
El desequilibrio es evidente, pero la afición del Alicante (a 60 km del Alcoyano) no pierde la esperanza. En la encuesta de la web del club, el 50,2% de los visitantes considera que su equipo puede eliminar al Madrid, por el 49,8 que opina lo contrario. Les refuerza el único precedente (2-3, en el Bernabéu, en 1956) y les favorece, seguro, la moral.



